Ir al contenido principal

Thomas Szasz — La fabricación de la locura (Efímeros y breves 108)

 


Se deja aquí, como homenaje a Thomas S. Szasz en 106 aniversario de su nacimiento, el epílogo de su libro “La fabricación de la locura”. Se titula “El pájaro pintado” y en él ilustra, apoyándose en una elocuente historia sacada de un libro de Jerzy Kosinski, su idea de que la psiquiatría es un fenómeno de segregación social con prácticas que lindan con la caza de brujas y la persecución de los herejes.

Thomas S. Szasz nació en Budapest el 15 de abril de 1920. Estudió psiquiatría en la Universidad de Chicago y fue profesor emérito de psiquiatría en la Universidad de Nueva York. Su renombre viene de haber militado en la antipsiquiatría y haber lanzado duras críticas contra  ciertas prácticas inquisitoriales de su disciplina, además de haber escrito libros sobre estos temas que obtuvieron gran repercusión, como “El mito de la enfermedad mental” y “La fabricación de la locura. Falleció en Nueva York el 12 de septiembre de 2012 a consecuencia de las lesiones producidas en una caída.

 

 

EL PÁJARO PINTADO

 

“El tema que da unidad a este libro -que a lo largo de los capítulos va enlazando una gran variedad de temas aparentemente diversos que en él se exponen- es la idea de la víctima propiciatoria y su función en el metabolismo moral de la sociedad. En particular he intentado mostrar que el hombre social teme al Otro e intenta destruirlo; pero que paradójicamente necesita a este Otro y, si es necesario, lo crea, para que -al invalidarlo como malo- pueda confirmarse a sí mismo como bueno. Estas ideas son transmitidas con habilidad artística consumada por Jerzy Kosinski en su extraordinario libro El Pájaro Pintado. El título alude a este mismo tema: “El Pájaro Pintado” es el símbolos del Otro perseguido, de “El Hombre Manchado”. La historia es un cuento desazonador que nos narra lo que le sucede a un muchacho de seis años “de una gran ciudad de la Europa oriental (que) durante las primeras semanas de la Segunda Guerra Mundial… fue enviado por sus padre al igual que miles de otros niños, a una aldea distante en busca de seguridad”. Para proteger a su hijo de las ruinas de la guerra en la capital, sus padres, pertenecientes a la clase media, lo confían al cuidado de una mujer campesina. Al cabo de dos meses de su llegada, ésta muere. Los padres no lo saben y el niño no tiene medios a su alcance para ponerse en contacto con ellos. Se encuentra a la deriva en un océano de humanidad a veces indiferente, a menudo hostil y pocas veces protectora.

Durante sus peregrinaciones a través de la campiña de la destrozada Polonia, el niño vive durante cierto tiempo bajo la protección de Lekh, joven de recia complexión, solitario pero honrado, que se gana la vida como trampero. Es este episodio el que de modo tan conmovedor expresa el tema de que para la tribu el Otro es un extraño peligroso, el miembro de una especie hostil que debe ser destruida.

Lekh ama a una mujer, Ludmila, con la que sostiene apasionadas relaciones sexuales. Ludmila había sido violada cuando era una niña adolescente y en el momento en que la encontramos, está loca de deseo sexual. Los granjeros la llaman “la estúpida Ludmila”. El episodio que nos interesa acontece tras un periodo de separación entre Lekh y Ludmila. Lo transcribiré íntegro.

 

“A veces pasaban los días y la Estúpida Ludmila no aparecía por el bosque. Entonces Lekh se sentía poseido por una rabia sorda. Contemplaba solamente a los pájaros enjaulados, murmurando algo para sí. Por fin, tras prolongado examen, escogía el pájaro más fuerte, lo ataba a su muñeca y preparaba pintura malolientes de diversos colores, que él componía a partir de los más variados elementos. Cuando los colores le satisfacían, ponía el pájaro boca arriba y pintaba sus alas, cabeza y pecho con los colores del arcoíris, hasta que quedaba más vívido y moteado que un ramillete de flores silvestres.

Después, nos adentrábamos en la espesura. Una vez allí, Lekh cogía el pájaro pintado y me mandaba sujetarlo con mis manos presionándolo ligeramente. El ave empezaba a gorjear y a llamar a una bandada de su misma especie, que volaba nerviosamente sobre nuestras cabezas. Nuestro prisionero, al oírlos, luchaba por ir hacia ellos, cantando más fuerte y con el corazón batiendo violentamente encerrado en su pecho recién pintado.

Una vez reunido un número suficiente de pájaros sobre nuestras cabezas, Lekh me hacía una señal para que soltara al prisionero. Éste se remontaba libre y feliz, como una mancha de arcoíris destacando sobre el fondo de nubes y se zambullía entre la bandada que le estaba esperando. Durante unos instantes, los pájaros permanecían confundidos. El pájaro pintado daba vueltas de un extremo al otro de la bandada, intentando convencer a su tribu de que era uno de ellos. Pero, desconcertados por sus brillantes colores, volaban a su alrededor sin convencerse. El pájaro pintado era rechazado cada vez más lejos, a pesar de sus intentos de penetrar en las filas de sus congéneres. Poco después veíamos cómo uno tras otro los pájaros se lanzaban en ataque encarnizado. Muy pronto aquella forma de mil colores desaparecía del cielo y caía sobre la tierra.  Estos incidentes sucedían a menudo. Cuando finalmente encontrábamos los pájaros pintados, solían estar muertos. Lekh examinaba atentamente el número de heridas que habían recibido. La sangre fluía por sus alas coloreadas, diluyendo la pintura y manchando las manos de Lekh.”

 

Sin embargo la Estúpida Ludmila no regresa. Para desahogar su cólera frustrada, Lekh prepara otro sacrificio. Veamos cómo lo describe Kosinski:

 

“Cierto día atrapó un enorme cuervo, cuyas alas pintó de rojo, el pecho de verde y la cola de azul. Cuando apareció sobre nuestra cabaña una bandada de cuervos, Lekh liberó al pájaro pintado. Tan pronto como se unió a sus compañeros, dio comienzo una batalla desesperada. El ave transformada se vio atacada por todos lados. Plumas negras, rojas, verdes y azules empezaron a caer a nuestro pies. Los cuervos revoloteaban frenéticos en el cielo y repentinamente el cuervo pintado cayó pesadamente sobre la tierra recién arada. Aún estaba vivo, abría el pico e intentaba en vano mover sus alas. Sus ojos le habían sido arrancados a picotazos y sobre sus plumas pintadas manaba sangre fresca. Hizo un nuevo intento por levantarse de la tierra pegajosa, pero ya no le quedaban fuerzas.”

 

El Pájaro Pintado es el símbolo perfecto del Otro, del Extraño, de la Victima Propiciatoria. Con maestría inimitable, Kosinski nos muestra las dos caras del fenómeno: si el Otro se diferencia de los miembros del rebaño, es arrojado fuera del grupo y destruido; si es igual a ellos, interviene el hombre y le hace aparecer distinto, a fin de que pueda ser expulsado y destruido. Del mismo modo que Lekh pinta a su cuervo, los psiquiatras cambian el color de sus pacientes y la sociedad, globalmente considerada, mancha a sus ciudadanos. Esta es la gran tragedia de la discriminación, de la invalidad y de la creación de víctimas propiciatorias. El hombre busca, rea e imputa diferencias para alienar mejor al Otro. Al expulsar al Otro, el Hombre Justo se enaltece a sí mismo y desahoga su ira frustrada de una manera que sus semejantes aprueban. Para el hombre, animal de rebaño, igual que para sus antepasados no-humanos, la seguridad radica en la similitud. Por esto la conformidad es buena y la divergencia es mala. Emerson lo comprendió muy bien. “En todas partes la sociedad conspira contra la virilidad de cada uno de sus miembros” -advirtió-. “La virtud, la mayor parte de las veces, es conformidad. La autoconfianza es su contrario.”

Quienquiera que aprecie la libertad individual, la diversidad humana y el respeto a las personas, no puede evitar sentir desaliento ante tal espectáculo. Para quien crea, como yo, que el médico debería ser un protector del individuo, hasta cuando éste entra en conflicto con la sociedad, resulta especialmente descorazonador que, en nuestros días, el pintar pájaros se haya convertido en una actividad médica aceptada y que entre los colores utilizados, los diagnósticos psiquiátricos sean los que están más de moda."

 

 


Comentarios

ENTRADAS POPULARES

5 sonetos de Jorge Luis Borges (Efímeros y breves 157)

  Que Borges es un magnífico urdidor de sonetos creo que ya se conoce de sobra, pero, para quien no lo sepa, aquí le queda una buena muestra. Dejo aquí cinco sonetos que representan, por este orden, a las personas, los animales, las cosas, al universo y a sí mismo: es decir, a Borges y al otro, al otro Borges o al auténtico Borges, eso será algo que habrá que descifrar.  Los poemas van acompañados al final de una escueta reseña biográfica que elaboré en su día a partir de declaraciones en entrevistas.   CAMDEN, 1892   El olor del café y de los periódicos. El domingo y su tedio. La mañana y en la entrevista página esa vana publicación de versos alegóricos   de un colega feliz. El hombre viejo está postrado y blanco en su decente habitación de pobre. Ociosamente mira su cara en el cansado espejo.   Piensa, ya sin asombro, que esa cara es él. La distraída mano toca la turbia barba y la saqueada boca.   No está lejos el ...

POETAS 121. Elvira Sastre (II): "Adiós al frío"

  Elvira Sastre nació en Segovia en 1992, estudió Filología en la Universidad Autónoma de Madrid y realizó un máster de traducción. Con poco más de veinte años publicó su primer libro "Cuarenta y tres maneras de soltarse el pelo" (2013), con gran repercusión y que la lanzó a una fama precoz como poeta.  El libro venía precedido por un prólogo de Benjamín Prado, quien supo adivinar la gran poeta en ciernes que planeaba por aquellos versos. Ya en ese momento Prado definió sus poemas como "desafiantes, jóvenes, afilados; llenos de imanes, de anzuelos y de bombillas rotas que, sin embargo, aún siguen encendidas en la oscuridad." Pero el caso es que Benjamín Prado supo olfatear el fenómeno desde sus inicios y ahora que se vuelve a reeditar ese primer libro nos lo recuerda: "A Elvira Sastre se la veía venir, desde su primer libro. Después ha llegado lejos porque ha seguido buscando, pero en estos versos iniciales ya era evidente que se trataba  de una escritora disti...

Lo que te mata no es lo que crees — Amad Abu-Suboh Abadia (Frase del día)

 — Lo que te mata no es lo que crees. Amad Abu-Suboh Abadia Lo que te mata no es lo que crees es el título de un libro de Amad Abu Suboh Abadia, pero también es una magnífica frase para quitarnos miedos y empezar a mirar al verdadero enemigo. A veces quien nos mata no es el enemigo más temible, sino un adversario que se nos ha pasado desapercibido, tal vez por estar ahí y creerlo amigo; tal vez por ser pequeño y despreciable. En su libro "Lo que te mata no es lo que crees" este médico radiólogo nos habla de aquello que nos daña sin hacer ruido y del margen que construimos para afrontarlo. Lo que te mata no es lo que crees, es una frase enigmática y admonitoria, es como esa incripción recurrente de los relojes antiguos y alegóricos "Todas hieren, la última mata". Con tantos segundos mortales como nos están asaeteando siempre, es imposible saber de dónde viene lo que nos mata, sabiendo que todo nos puede ser devastador. Amad Abu-Suboh Abadia quiere arrojarnos en este ...

Apuntes de Elias Canetti: La provincia del hombre (I)

  Elias Canetti es uno de los mejores escritores del siglo XX y su figura evidencia que la literatura ha de ir mucho más allá del género novelístico, es decir, ha de dispersarse en sus muchas formas y géneros y enriquecerse en su interacción. Canetti nos resulta un escritor extraordinario: tal vez haya escrito la mejor autobiografía de su siglo, se entregó durante varias décadas a la escritura de un ensayo original y hercúleo, como es "Masa y poder" , ha compuesto algún buen libro de relatos y ha destacado como un dramaturgo notable que ha obtenido varios premios por sus obras. Su única novela escrita en plena juventud, "Auto de fe", da razón de su capacidad para la novela. Pero para muchos de los que amamos toda su obra, los libros más gratos y que siempre deseamos leer son los que contienen sus apuntes. Comenzó a escribir estos apuntes en libretas y cuadernos allá por 1942, como un ejercicio para oxigenarse de la preparación exhaustiva de su magna obra, "Masa...

El síndrome de Ulises: el miedo a regresar a Ítaca.

    Si leemos atentamente “La Odisea”, nos es posible percibir el instante dramático en que la narración alcanza su clímax. Es el instante en que comprobamos que Ulises es especialmente humano y vulnerable al miedo y al fracaso.  Se trata del momento en que, al fin,  Ulises regresa a Ítaca, se infiltra en su propio palacio como un mendigo, se echa sobre unas pieles que las sirvientas le han extendido  para que duerma en el suelo y cae en la cuenta de que no es capaz de conciliar el sueño, de que el miedo -el más humano miedo- le atormenta y le impide dormir. Es ese pasaje situado en el capítulo XX en que comienzan a agitarse  por la mente de Ulises las dudas sobre si podrá salir victorioso de la lucha que ha de entablar al día siguiente contra los  pretendientes que han invadido su palacio y que aspiran a casarse con Penélope. En ese momento la diosa Atena baja a su lado en cuerpo y figura de mujer y le recrimina el que sea infeliz e...

"Las moscas" — Horacio Quiroga (Cuentos célebres y breves 6)

  Entre los muchos buenos cuentos de tantos escritores uno no sabe bien con cuál quedarse, cuál elegir en primer lugar. Hay tantos buenos cuentos… Pero yo creo que al final me decantaría por este cuento de Horacio Quiroga -de su último libro, "Más allá" (1935)-, que es suficientemente breve, intenso, extraño y salvaje, rico y grave en reflexiones, lleno de imágenes y símbolos y que toca tal vez el tema capital de la literatura, con seguridad el de la filosofía, el tema en que se cifra el enigma de la vida que todo ser humano aspira a desenredar. Una narración con un lenguaje seco pero preciso, con una sintaxis desmañada pero eficaz, con una alternancia de puntos de vista, de saltos en la narración que muy bien corresponden al tema que trata: la lucidez y el delirio de una vida que se extingue y que enfrenta su propia muerte. Un hombre que ha tropezado y ha caído en la selva en medio de un paraje devastado, malherido por un accidente fatal, y que sabe que no tiene salvación po...

UNA TESIS SOBRE TOLSTOI (Cuento del libro "Animalario")

    UNA TESIS SOBRE TOLSTOI     A la salud del círculo, ellos saben cuál. Para Almudena, Benjamín, Jesús, María y Marta.   “No puedo evitar sentirme sorprendido de que Dios haya elegido a una criatura repugnante como yo para hablar a los hombres a través de ella.” Lev Tolstoi   1 Tengo que hacer una confesión: no me gustan las confesiones. Prefiero no escarbar en mi vida privada. Sin embargo, sí me gusta escarbar en las vidas ajenas.   A veces leo biografías sobre gente célebre y, si me resulta interesante su vida, sigo hurgando en ella hasta desentrañar algunas cosas desagradables. Agradables no se suelen encontrar muchas. Tengo que hacer otra confesión. Soy un escritor, pero no escribo. Esta paradoja tiene fácil explicación, pero no la daré aquí, o sólo diré que escribir significa desenterrar todas las desvergüenzas y lanzarlas al aire, propalarlas, que se entere todo el mundo de quién es uno o quién se esconde detrás de uno.   Y d...