Ir al contenido principal

PENSAMIENTOS 43. LAUTRÉAMONT ("Poesías")

 


Poco se sabe del Conde de Lautreámont, pseudónimo de Isidore Ducasse, salvo lugar y fecha de nacimiento y muerte. Se sabe que vino al mundo el 4 de abril de 1846 en Montevideo, hijo de un diplomático francés en esa ciudad y de una madre también francesa que muere cuando el poeta tenía un año. Que con trece es enviado a un pueblo del sur Francia, cerca de Lourdes, para educarse en la cultura francesa, y que más tarde, con veinte años, se muda a París, donde vive en hoteles a cuenta de una asignación que le pasa el padre. Y poco más se sabe, más allá de que en 1870 publica en Bélgica a sus expensas “Los cantos de Maldoror”-tirada de apenas 20 ejemplares para regalar a sus amigos- y de que muere poco después, el 24 de noviembre de 1870, en su habitación de un hotel en el barrio de Montmartre, por causas desconocidas, tal vez debido a una fiebre tifoidea en medio de las precarias condiciones de la guerra franco-prusiana. Se sabe que además de los cantos que le dieron fama después de su muerte, publicó dos folletitos en París a los que dio el título de “Poesías”, aunque está escrito en prosa casi aforística y poco contiene de poesía, salvo el título. De aquí están sacados los pensamientos o aforismos que se ofrecen, un poco lejos del tono malditista y transgresor de sus famosos cantos. Ni el hombre ni Dios son seres aborrecibles, ni se elogia la prosecución del mal, ni se hallan imágenes oníricas o visionarias. Antes, al contrario, parece haber un elogio de las potencialidades del hombre y de la bondad del mundo y de la capacidad para disfrutar de la felicidad. Sin perder por ello su potencia evocadora, su capacidad reflexiva y sus propuestas provocativas. En estas reflexiones lanza una mirada sobre las cualidad del genio, la naturaleza de la poesía y sobre lo que se debe evitar o procurar en literatura. En ellas parece retractarse del mal sobre el que pivotaba en los cantos –“No acepto el mal. El hombre es perfecto.”- y se dedica más bien a cantar la grandeza del hombre, huyendo de regodearse en sus miserias. Vincula, como gran parte de los filósofos, la libertad del hombre con su potencia para obrar el bien. El mal sería, por tanto, una impotencia, una metafísica debilidad humana. En sus “Poesías” parece celebrar al hombre como el pináculo de la creación, con toda la majestad que le es aneja. Y se ve, sobre todo, una apelación a la nobleza, a su capacidad de elevarse sobre la especie y por tanto, persiste una fe en el progreso moral del hombre, al contrario de sus “Cantos de Maldoror”, donde se observa una desconfianza en la bondad de la naturaleza humana.


Los gemidos poéticos de este siglo no son más que sofismas.

 

No deis muestras de grosería o de mal gusto respecto al creador.

 

La poesía no es la tempestad, tampoco el ciclón. Es un río majestuoso y fértil.

 

De las palabras a las ideas no hay más que un solo paso.

 

El gusto es la cualidad fundamental que resume todas las demás cualidades. Es el nec plus ultra de la inteligencia. Tan sólo gracias a él llega el genio a ser la suprema salud y el equilibrio de todas las facultades.

 

El verdadero dolor es incompatible con la esperanza. Por muy grande que sea ese dolor, la esperanza se eleva cien codos más alto todavía.

 

La melancolía y la tristeza son ya el comienzo de la duda; la duda, el comienzo de la desesperación, la desesperación, el cruel inicio de los distintos grados de la maldad.

 

No practiquéis el culto de adjetivos tales como indescriptible, inenarrable, rutilante, incomparable, colosal, que mienten sin vergüenza a los sustantivos que desfiguran: son perseguidos por la lubricidad.

 

El hombre no debe crear la desdicha en sus libros. ¡Maniacos aulladores, eso es lo que sois!

 

No transmitáis a aquellos que os leen tan sólo la experiencia que se desprende del dolor y que no es ya el dolor mismo. No lloréis en público.

 

Es preciso saber cosechar bellezas literarias hasta en el seno de la muerte; pero esas bellezas no pertenecen a la muerte. La muerte no es aquí más que la causa ocasional. No es el medio, es el fin, que no es ella.

 

Si sois infelices no hay por qué decírselo al lector. Guardadlo para vosotros.

 

La poesía personal ha tenido su tiempo de malabarismo relativos y contorsiones contingentes. Recuperemos el hilo indestructible de la poesía impersonal […].

 

La crítica debe atacar la forma pero jamás el fondo de vuestras ideas y de vuestras frases. Arregláoslas.

 

Los sentimientos son la forma más incompleta de razonamiento que se pueda imaginar.

 

Todo el agua del mar no sería suficiente para lavar una mancha de sangre intelectual.

 

El genio garantiza las facultades del corazón.

 

El hombre no es menos inmortal que el alma.

 

¡Los grandes pensamientos vienen de la razón!

 

En la desgracia, los amigos aumentan.

 

Bondad, tu nombre es hombre.

 

 

No acepto el mal. El hombre es perfecto. El alma no perece. El progreso existe. El bien es irreductible. Los anticristos, los ángeles acusadores, las penalidades eternas, las religiones, son el producto de la duda.

 

El hombre es un roble. La naturaleza no cuenta con nada más robusto. No es necesario que el universo se ponga en pie de guerra para protegerlo. Una gota de agua no bastará para preservarlo. E incluso si el universo lo protegiese, no habría más deshonor en que no lo preservase. El hombre sabe que su reino no ha de perecer, que el universo tiene un comienzo. El universo no sabe nada: a lo sumo, es una caña pensante.

 

El amor de una mujer es incompatible con el amor de la humanidad. La imperfección debe ser rechazada. Nada es más imperfecto que un egoísmo a dúo.

 

El sueño es recompensa para unos, suplicio para otros. Para todos, una sanción.

 

Las acciones ocultas son las más estimables. Ver tantas en la historia es algo que me complace sobremanera. No han permanecido ocultas por completo, puesto que las hemos conocido. Ese poco por el cual han aflorado aumenta su mérito. Lo más hermoso es no haber podido ocultarlas.

 

El atractivo de la muerte sólo existe para los valientes.

 

El hombre es tan grande que su grandeza se manifiesta, sobre todo, en no querer saberse miserable. Un árbol no sabe que es grande. Ser grande es saberse grande. Ser grande es no querer saberse miserable. Su grandeza refuta esas mieras. Grandeza de un rey.

 

No tiendo sino a conocer la contradicción de mi espíritu con la nada.

 

Somos libres de hacer el bien.

El juicio es infalible.

No somos libres de hacer el mal.

 

El hombre es el vencedor de las quimeras, la novedad del mañana, la regularidad en la que gime el caos, el sujeto de la conciliación. Juzga todas las cosas. No es imbécil. No es una lombriz. Es el depositario de lo verdadero, un acopio de certidumbres, la gloria y no el deshecho del universo. Si se humilla, yo le alabo. Si se jacta, le alabo aún más. Lo concilio hasta que logra comprender que es la hermana del ángel.

 

La meta de la poesía deber ser la verdad práctica. Ha de enunciar las relaciones existentes entre los principios primordiales y las verdades secundarias de la vida. Cada cosa permanece en su lugar. La misión de la poesía es difícil. No se mezcla con los acontecimientos de la política, con la manera en que un pueblo se gobierna, no hace alusión a los períodos históricos, ni a los golpes de estado, los regicidios o las intrigas de la corte.

 

Un poeta debe ser más útil que cualquier otro ciudadano de su tribu. Su obra es el código de los diplomáticos, de los legisladores, de los instructores de la juventud.

 

La fe es una virtud natural por la cual aceptamos las verdades que Elohim nos revela a través de la conciencia.

 

No conozco más gracia que la de haber nacido. Un espíritu imparcial la encontrará completa.

 

El bien es la victoria sobre el mal, la negación del mal. Si canta el bien, el mal será eliminado por ese acto congruente.

 

La juventud escucha los consejos de la edad madura. Tiene una confianza ilimitada en sí misma.

 

No conozco obstáculo alguno que sobrepase las fuerzas del espíritu humano, salvo la verdad.

 

La duda es un homenaje rendido a la esperanza. No es un homenaje voluntario. La esperanza no consentiría en ser tan sólo un homenaje.

 

El mal se subleva contra el bien. Es lo menos que puede hacer.

 

Es una prueba de amistad no apercibirse de cómo ésta se acrecienta en nuestros amigos.

 

El amor no es la felicidad.

 

Si no tuviésemos en absoluto defectos, no encontraríamos tanto placer en corregirnos y en alabar en los otros aquello que nos falta.

 

Los hombres que han tomado la decisión de detestar a sus semejantes, ignoran que se debe comenzar por detestarse a uno mismo.

 

El plagio es necesario. El progreso lo implica. Sigue de cerca la frase de un autor, se sirve de sus expresiones, aparta una idea falsa, la reemplaza por la idea justa.

 

Para estar bien hecha, una máxima no exige ser corregida. Exige ser desarrollada.

 

La razón y el sentimiento se aconsejan y relevan mutuamente. Quien no conozca más que uno de los dos, al renunciar al otro se priva de recibir la totalidad de las ayudas que nos han sido concedidas para guiar nuestra conducta.

 

Perdemos la vida con alegría, con tal de que no se hable de ello.

 

El fenómeno pasa. Yo busco las leyes.

 

Poned una pluma de oca en la mano de un moralista que sea escritor de primer orden. Será superior a los poetas.

 

Para la mayor parte de los hombres, el amor de la justicia no es sino el valor para sufrir la injusticia.

 

Existe una filosofía para las ciencias. No existe para la poesía. No conozco a ningún moralista que sea un poeta de primer orden.

 

Es horrible sentir cómo se escabulle lo que se posee. Uno se aferra aún más a ello por el deseo de buscar alguna cosa que sea permanente.

 

Estudiar el mal para que surja el bien no es estudiar el bien en sí mismo. Dado que un fenómeno sea bueno, indagaré su causa.

 

Hasta el presente se ha descrito la desdicha para inspirar el terror y la piedad. Yo describiré la felicidad para inspirar sus contrarios.

 

Luchar contra el mal es hacerle demasiado honor. Si permito a los hombres despreciarlo, que no omitan decir que eso es todo lo que puedo hacer por ellos.

 

Somos tan poco presuntuosos que quisiéramos ser conocidos por todo el mundo, inclusive por quienes vengan cuando nosotros ya no estemos. Somos tan poco vanidosos que la estima de cinco, pongamos seis personas, nos divierte y nos honra.

 

Poca cosa nos consuela. Lo mucho nos aflige.

 

El mejor medio de persuadir consiste en no persuadir.

 

Cuando un pensamiento se ofrece a nosotros como una verdad que corre de boca en boca, si nos tomamos el trabajo de desarrollarlo, nos encontramos con que es un descubrimiento.

 

Se puede ser justo si no se es humano.

 

La moderación de los grandes hombres tan sólo limita sus virtudes.

 

Hay que esperarlo todo y no temer nada ni del tiempo ni de los hombres.

 

Se tiene estima por las grandes intenciones cuando se siente uno capaz de grandes éxitos.

 

La reserva es el aprendizaje de los espíritus.

 

No se puede juzgar la belleza de la vida más que por la belleza de la muerte.

 

La generosidad disfruta con la felicidad del prójimo como si ella misma hubiese sido responsable.

 

Aquel que haya nacido para mandar, mandará incluso sobre el trono.

 

Toda vive por la acción. De ella procede la comunicación de los seres, la armonía del universo. Esta ley tan fecunda de la naturaleza, en el hombre nos parece un vicio. No pudiendo subsistir en el reposo, está obligado a obedecerla. Deducimos que permanece en su sitio.

 

Hay más verdades que no errores, más buenas que no malas cualidades, más placeres que no penas. Nos gusta controlar el carácter. Nos elevamos por encima de nuestra especie. Nos enriquece la consideración con la cual la colmamos. No creemos que sea posible separar nuestro interés del interés de la humanidad, ni hablar mal del género humano sin comprometernos nosotros mismos. Esa vanidad ridícula ha llenado los libros de himnos en elogio de la naturaleza. Entre los que piensan, el hombre ha caído en desgracia y sólo resta ver quién le cargará de menos vicios. Pero ¿cuándo no estuvo a punto de levantarse, de hacerse restituir sus virtudes?

 

Nada esta dicho: Hemos llegado demasiado pronto tras estos siete mil años o más que el hombre existe. Tanto en lo concerniente a las costumbres, como en cualquier otra cosa, lo menos bueno ya se ha conseguido. Tenemos la ventaja de trabajar después de los antiguos y de los más diestros de entre los modernos.

 

No se puede juzgar la belleza de la muerte más que por la belleza de la vida.


Comentarios

ENTRADAS POPULARES

POETAS 5. Octavio Paz III ("Piedra de Sol")

    En 1958 Octavio Paz publica en México el libro titulado la “Estación violenta”, donde recopila nueve poemas extensos, apareciendo por primera el poema “Piedra de sol”, una de sus obras maestras. El título de “estación violenta” deriva de un verso de Apollinaire -“ya viene el verano, la estación violenta/mi juventud ha muerto como la primavera”-, que el propio Octavio Paz tradujo para una serie de programas de radio de la Universidad de México, y que más tarde aprovecharía para su libro “Versiones y Diversiones”. Piedra de sol, el último poema seleccionado aquí, es un largo poema compuesto por 590 endecasílabos que dibujan una estructura circular: los 6 últimos versos replican los 6 primeros. Su estructura circular está inspirada en la estructura del calendario sagrado de los aztecas. El poema propone un viaje circular que termina donde empieza. También propone la experiencia de vivenciar el mundo desde el sacrificio de la personalidad, el encuentro con la otredad....

POETAS 140. Karmelo C. Iribarren (III). Serie B

  Antes de dedicarse a la poesía, Karmelo C. Iribarren (San Sebastián, 1959), tuvo que ganarse la vida como fontanero, vendedor de enciclopedias incapaz de vender ninguna, camarero en residencias de ancianos y tabernero, entre otros oficios. Su poesía, que ha sido adscrita al realismo sucio –“una poesía de los días laborables”, según su propia expresión-, huye de la retórica, utiliza abundantemente el coloquio como recurso narrativo y apenas hay rastro de metáforas. Aunque parece que no haga literatura, no deja de pulir sus mínimos poemas podando y podando hasta llegar al hueso. Con un tono ligeramente pesimista, en alguna ocasión ha dicho que busca hacer real la emoción sin patetismo, que le importa más ésta que el ropaje en el que venga envuelta y se ha llegado a definir como un poeta que no deja de hablar de la vida. “Mi poesía -ha dicho en una entrevista- recoge todo tipo de personajes de la ciudad a la deriva, yo hablo de los mendigo, de esa mujer sola a la que se le ha torcid...

POETAS 142. Vicente Aleixandre (III): "Espadas como labios", (1932)

  Vicente Aleixandre nace en Sevilla el 26 de abril de 1898. A los dos años su padre, que es ingeniero, tiene que trasladarse a Málaga. En el colegio conoce a Emilio Prados. Transcurren nueve años hasta que la familia se instala definitivamente en Madrid. Cuando termina el bachillerato, empieza a estudiar derecho e intendencia mercantil. En el verano de 1917, en las Navas del Marqués (Avila), se produce un suceso trascendente: descubre la poesía de la mano de Dámaso Alonso, ese “amigo de todas las horas, seguro en toda la vicisitud”. Le acaba de prestar una antología de Rubén Darío y con su lectura se le abre todo un mundo. Hasta entonces sus lecturas se inclinaban exclusivamente hacia la novela. Comienza en Navas del Marqués a escribir sus primeros versos. Terminadas las dos carreras, entra de profesor ayudante en la escuela de intendentes mercantiles y consigue empleo en una compañía ferroviaria. En 1925 una grave enfermedad -tuberculosis renal- cambia el curso de su vida. El o...

POETAS 97. Jorge Guillén (IV) "Otros poemas"

    Jorge Guillén nace en Valladolid, en el seno de una familia burguesa, en 1893. Allí realiza sus primeros estudios hasta que se traslada a Madrid   para comenzar la carrera de Filosofía y   Letras. En esta ciudad inicia a la vez una estrecha relación con la residencia de Estudiantes, en donde más tarde conocerá a alguno de los miembros más destacados de la generación   del 27, además de Juan Ramón Jiménez y Ortega y Gasset. Entre 1909 y 1911 viaja por Suiza e Italia. Después de un traslado a Granada, obtiene allí la licenciatura en 1913. Desde 1917 a 1923 sucede a Pedro Salinas como lector de español en La Sorbogne. Antes había pasado un periodo largo en Alemania. En uno de sus frecuentes viajes por Europa conoce, en la localidad de Trégastel (Bretaña), a la que más tarde será su primera mujer, Germaine Cahen, con la que tendrá dos hijos. En 1924 se doctora en Madrid con una tesis sobre el “Polifemo” de Góngora. Durante tres años desempeña la cáted...

CUENTOS CÉLEBRES Y BREVES 4. "El eclipse" de Augusto Monterroso

  No voy a destripar aquí el final sorprendente e irónico de este cuento de Monterroso (se trata de su primer cuento, publicado en una revista en 1952), a fin de que su efecto se conserve íntegramente en el lector que se asoma a él por primera vez. Añadiré que no sólo es sorprendente e irónico su final; es ambas cosas desde el principio hasta el final y en un espacio muy breve ocurren muchas cosas, muchas alternativas, muchos cambios de situación y de estados de ánimo. Tal como debió ocurrir en la colonización y en el intercambio entre culturas en la conquista y la catequización de América. Pero en este cuento aparece de alguna manera la venganza de Moctezuma y es lo que le da su sabor irónico. El cuento rezuma esa ironía administrada en la sucesión de situaciones elegidas por Monterroso. El protagonista -un fraile catequizador en la conquista de América- se encuentra perdido, y nada simboliza más la situación de estar perdido que el hacerlo en medio de una selva. Perdido y sin e...

PENSAMIENTOS 37. Carlos Castaneda (I). "Las enseñanzas de Don Juan"

  Poco se debe decir sobre la vida de Carlos Castaneda, pues su propia filosofía de vida transmitida por los chamanes de México le aconsejaba el mantenerse a cubierto tras el anonimato: una de sus divisas es que "hay que borrar la propia historia personal", no dejar huella de los propios pasos. Es mejor no hurgar, si esa era su voluntad. Lo poco o mucho que se sabe -pues muchos libros acerca del autor se escribieron rastreando las pocas huellas que quedaron de ese deliberado borrado- cabe en un sucinto apunte biográfico. Nació, tal vez, en Cajamarca, Perú, el 25 de diciembre de 1925 y murió en Los Ángeles el 27 de abril de 1998, a consecuencia de un cáncer de hígado. También se va a dejar esta semblanza biográfica sin el encabezado de un retrato fotográfico, no porque no se pueda encontrar alguno en el fotomareante espacio de internet y las redes sociales, sino porque el autor se mostraba excesivamente reacio a las cámaras y a cualquier tipo de grabación de su voz, y también ...

PENSAMIENTOS 28. José ingenieros ("El hombre mediocre")

    José Ingenieros fue un médico, psiquiatra, criminólogo y filósofo positivista nacido en Palermo en 1877, pero que se crió desde niño en Argentina. Su padre, Salvatore Ingegnieri, fue un revolucionario siciliano   vinculado con la primera Internacional y que llegó a dirigir el primer diario italiano socialista, lo que pondría a su hijo José desde muy temprano en contacto con los problemas sociales y la literatura sociológica de la época. También desde muy joven ayudó a su padre en la corrección de pruebas de imprenta y en trabajos de traducción, lo que le iba a servir más tarde como aprendizaje para desarrollar una importante labor editorial en Argentina. Una vez instalada su familia en Buenos Aires, José Ingeniero cursó sus estudios primarios y secundarios en el Colegio Nacional. Comenzó los estudios de medicina en la Universidad de Buenos Aires, licenciándose en Farmacia en 1897 y doctorándose como médico en 1900. La tesis defendida iba a tratar un tema que más tar...