EFÍMEROS Y BREVES 132. Soren Kierkegaard (1813-1855): Quince aforismos del "Diápsalmata" en el 213 aniversario de su nacimiento.
Se dejan aquí 15 aforismos de Soren
Kierkegaard, extraídos de “Diapsálmata”, sección que abre su libro de 1843 “O
lo uno o lo otro”. Se ha dicho que la obra de este filósofo danés, padre del
existencialismo, es inseparable de su trasfondo más íntimo y es tal vez uno de
los motivos por el que tanto gustaba a Unamuno, que quería pensar también con el
cuerpo y con su vida entera. Ambos escribieron diarios sobre los que
fundamentaron el comienzo de su obra y se puede ver en estos aforismos de
Kierkegaard ese origen de diario íntimo que continuamente se refiere al yo y a
los entresijos de su vida, donde abundan los sentimientos y la relación diaria
y donde se aprecia un gran genio para lo anecdótico en forma de chascarrillo. También
llama la atención su genio para el sarcasmo y para escoger las imágenes
oportunas que ilustren una situación dada. Su facilidad para las imágenes lo
une más con los poetas que con los filósofos, y en estos aforismos podemos
descubrir cierto lirismo de imágenes y sentimientos. Kierkegaard era muy consciente de arrastrar
una existencia y una sensibilidad de poeta, pero también se sentía al mismo
tiempo mortificado por el virus del pensamiento. Descubrimos aquí, pues, al yo
íntimo de cuerpo entero, que tenía la pasión del pensamiento y que sentía su
persona como un enigma para los demás; también para sí mismo y hasta para Dios
(“qué se habrá propuesto realmente el Señor de mí”). Late en estos aforismos un
profundo pesimismo que lo dirige tanto contra las condiciones de la vida como
contra su propia persona en particular. Así sus quejas son constantes. Se queja
de la mediocridad de los hombres y de la mezquindad de sus pensamientos. La
vida le resulta miserable hasta en los momentos más gloriosos y todos los
afanes de los hombres le resultan ridículos. La vida es vista como un sueño, y
para una vida concebida así no hay mejor antídoto que la muerte (“que no
promete nada y lo cumple todo”). En esta vida desprovista de significado dentro
de un mundo que no se puede cambiar, se siente abatido por la angustia, lo que
le convierte en el filósofo de la pena (“mi pena es mi castillo feudal”). Su
vida se le aparece como una noche eterna y toda su desdicha procede de la
impotencia que siente ante el destino. Su mismo escepticismo ante las
posibilidades de la vida arranca del tedio que le produce la existencia. Y le
resulta una prueba más de la miseria de la vida el que la gente se aferre a
ella sin atreverse a quitarse de en medio.
AFORISMOS DEL “DIAPSÁLMATA”
¿Qué es un poeta? Es un hombre
desgraciado que oculta profundas penas en su corazón, pero cuyos labios están
hechos de tal suerte que los gemidos y los gritos, al exhalarse, suenan como
una hermosa música. Al poeta le acontece como a los pobres infelices que eran
quemados a fuego lento en el interior del toro de Falaris, esto es, que sus
gritos no llegaban a los oídos del tirano causándole espanto, sino que le
sonaban como la música más suave . Y, sin embargo, los hombres se arremolinan
en torno al poeta y le ruegan: «¡Canta, canta otra vez!». Que es como si le
dijeran: «¡Ojalá que nuevos sufrimientos desazonen tu alma! ¡Ojalá que tus
labios sigan siendo los de antes! Porque los gritos nos amedrentarían, pero la
música es lisonjera». Y también los críticos entran a formar parte del corro y
dicen: «Muy bien, puesto que así lo ordenan los cánones de la estética». Claro
que un crítico se Parece muchísimo a un poeta, con la sola diferencia de que no
tiene penas en el corazón ni música en los labios.
*****
Los hombres son absurdos. Nunca usan
las libertades que tienen y siempre. están reclamando las que no tienen. Tienen
libertad de pensamiento, pero exigen libertad de expresión.
*****
De todos es conocido que hay insectos
que mueren en el mismo momento de la fecundación. Así acontece con todos los
placeres: el momento del gozo supremo y más exuberante de la vida siempre viene
acompañado por la muerte.
*****
Se dice que en la vejez se realizan
los sueños de la juventud. Esto se ve muy bien en el caso de Swift. En su
juventud construyó un manicomio y se encerró en él los últimos años de su vida.
*****
Nadie regresa de entre los muertos.
Nadie viene al mundo sin derramar lágrimas. Nadie le pregunta a uno cuándo
quiere nacer ni cuándo quiere morirse.
*****
Cuando me levanto por las mañanas no
tardo ni un minuto en volverme a la cama. Me siento mucho mejor por las noches,
en el momento en que apago la luz y meto la cabeza bajo la almohada. Todavía me
incorpora un poco y miro con una satisfacción indescriptible todo lo que me
rodea en el pequeño recinto de mi cuarto, y diciendo ¡buenas noches!, otra vez
bajo la almohada.
*****
Divido mi tiempo de la siguiente
manera: la mitad lo paso durmiendo, la otra mitad soñando. Y cuando duermo no
sueño nunca. Sería una lástima, pues dormir es la mayor de todas las
genialidades.
*****
La dignidad humana se reconoce
incluso en la misma naturaleza. Por eso, cuando se quiere mantener a los
pájaros alejados de los árboles, se coloca en la copa algo que tenga parecido
con un hombre. Es más, también infunde bastante respeto esa cosa tan poco
parecido al hombre como lo es el espantapájaros.
*****
La mejor prueba que se puede dar de
la miseria de la existencia es la que sacamos de la contemplación de su gloria.
*****
La mayoría de los hombres corren tan
deprisa tras el goce que lo pasan de largo. Les acontece lo que a aquel enano
que guardaba en su palacio a una princesa raptada. Un buen día se le ocurrió
echar la siesta. cuando se despertó, una hora después, la princesa se había
esfumado. Rápidamente se puso sus botas de siete leguas... y con una sola
zancada la dejó atrás Dios sabe dónde.
*****
¡Qué vacía y sin sentido es la vida!
Entierran a un hombre; le siguen hasta la tumba y el sepulturero echa tres
paladas de tierra sobre él. La gente ha ido al cementerio y se vuelve a sus
casas en lujosos coches. Y todos se consuelan con la idea de que aún les queda
mucha vida por delante. ¿Cuántos años son diez veces siete? ¿Por qué no se
resuelve este sencillo? problema de una vez? ¿Por qué no nos quedamos a la
intemperie, entre las tumbas, y echamos a suertes para ver quién es el
desgraciado a quien le toca ser el último viviente que eche las tres últimas
paladas de tierra sobre el último muerto?
*****
No tengo más que un amigo..., el eco.
¿Y por qué el eco es mi amigo? Porque amo mis penas y él no me las quita.
Tampoco tengo más que un confidente..., el silencio de la noche. ¿Y por qué es
él mi confidente? Porque se calla.
*****
Mi vida es como una noche eterna. El
día en que yo me muera, podré decir con Aquiles: «Oh muerte, guardiana nocturna
de mi existencia, ha llegado tu hora».
*****
Mi pensar es una pasión. En este
sentido puedo afirmar que me parezco al cerdo de Lüneburgo, pues soy capaz, con
la misma facilidad que aquel lo hacía con el hocico, de desenterrar trufas para
los demás, aunque a mí en particular no me gusten nada. Pongo los problemas
sobre mi nariz, y lo más que puedo hacer con ellos es arrojarlos a las espaldas
por encima de la cabeza.
*****
Una vez sucedió que en un teatro se
declaró un incendio entre bastidores. el payaso salió al proscenio para dar la
noticia al público. Pero éste creyó que se trataba de un chiste y aplaudió con
ganas. El payaso repitió la noticia y los aplausos eran todavía más jubilosos.
Así creo yo que perecerá el mundo, en medio del júbilo general del respetable
que pensará que se trata de un chiste.
_-_(cropped).jpg)
Comentarios
Publicar un comentario