ALTA HORA DE LA NOCHE
Cuando sepas que he muerto no
pronuncies mi nombre
porque se detendrá la muerte y el
reposo.
Tu voz, que es la campana de los
cinco sentidos,
sería el tenue faro buscado por mi
niebla.
Cuando sepas que he muerto di sílabas
extrañas.
Pronuncia flor, abeja, lágrima, pan,
tormenta.
No dejes que tus labios hallen mis
once letras.
Tengo sueño, he amado, he ganado el
silencio.
No pronuncies mi nombre cuando sepas
que he muerto
desde la oscura tierra vendría por tu
voz.
No pronuncies mi nombre, no
pronuncies mi nombre,
Cuando sepas que he muerto no
pronuncies mi nombre.
COMO LA SIEMPREVIVA
Mi poesía
es como la siempreviva
paga su precio
a la existencia
en término de asperidad.
Entre las piedras y el fuego,
frente a la tempestad
o en medio de la sequía,
por sobre las banderas
del odio necesario
y el hermosísimo empuje
de la cólera,
la flor de mi poesía busca siempre
el aire,
el humus,
la savia,
el sol,
de la ternura.
HORA DE LA CENIZA
Finaliza septiembre. Es hora de
decirte
lo difícil que ha sido no morir.
Por ejemplo, esta tarde
tengo en las manos grises
libros hermosos que no entiendo,
no podría cantar aunque ha cesado ya
la lluvia
y me cae sin motivo el recuerdo
del primer perro a quien amé cuando
niño.
Desde ayer que te fuiste
hay humedad y frío hasta en la
música.
Cuando yo muera,
sólo recordarán mi júbilo matutino y
palpable,
mi bandera sin derecho a cansarse,
la concreta verdad que repartí desde
el fuego,
el puño que hice unánime
con el clamor de piedra que exigió la
esperanza.
Hace frío sin ti. Cuando yo muera,
cuando yo muera
dirán con buenas intenciones
que no supe llorar.
Ahora llueve de nuevo.
Nunca ha sido tan tarde a las siete
menos cuarto
como hoy.
Siento deseos de reír
o de matarme.
POEMA DE AMOR
Los que ampliaron el Canal de Panamá
(y fueron clasificados como
"silver roll" y no como "gold roll"),
los que repararon la flota del
Pacífico
en las bases de California,
los que se pudrieron en la cárceles
de Guatemala,
México, Honduras, Nicaragua,
por ladrones, por contrabandistas,
por estafadores,
por hambrientos,
los siempre sospechosos de todo
("me permito remitirle al
interfecto
por esquinero sospechoso
y con el agravante de ser
salvadoreño"),
las que llenaron los bares y los
burdeles
de todos los puertos y las capitales
de la zona
("La gruta azul", "El
Calzoncito", "Happyland"),
los sembradores de maíz en plena
selva extranjera,
los reyes de la página roja,
los que nunca sabe nadie de dónde
son,
los mejores artesanos del mundo,
los que fueron cosidos a balazos al
cruzar la frontera,
los que murieron de paludismo
o de las picadas del escorpión o de
la barba amarilla
en el infierno de las bananeras,
los que lloraran borrachos por el
himno nacional
bajo el ciclón del Pacífico o la
nieve del norte,
los arrimados, los mendigos, los
marihuaneros,
los guanacos hijos de la gran puta,
los que apenitas pudieron regresar,
los que tuvieron un poco más de
suerte,
los eternos indocumentados,
los hacelotodo, los vendelotodo, los
comelotodo,
los primeros en sacar el cuchillo,
los tristes más tristes del mundo,
mis compatriotas,
mis hermanos.
DESPUÉS DE
LA BOMBA ATÓMICA
Polvo serán,
mas, ¿polvo enamorado?
RESEÑA BIOGRÁFICA
Roque Dalton un poeta, ensayista y
antropólogo salvadoreño nacido en la ciudad de San Salvador en 1933. Acabó los
estudios de bachillerato en 1952 con un excelente expediente académico,
destacando ya en el colegio por sus dotes para la composición poética. Su
padre, un acaudalado hombre de negocios de origen estadounidense que le había
reconocido siendo adolescente, le envió a estudiar Leyes a Santiago. En la
universidad entró en contacto con la filosofía marxista, en especial desde que
entrevistó para una revista a Diego Rivera. Ya de regreso a su país, en 1956
gana el Premio Centroamericano de Poesía de la universidad por su primer
poemario “Mía junto a los pájaros”. Al mismo tiempo escribe cuentos que manda a
las revistas y que obtiene premios. Un viaje a la Unión Soviética en 1957 le
convencería de entregarse por entero a la militancia política. En 1960 fue detenido y expulsado del país tras
ser acusado de rebeldía y alzamiento. En 1961 partió para el exilio en Cuba donde
permaneció tres años en los que siguió
formándose como poeta. Allí publicó su libro “El turno del ofendido” (1963) por
el que obtuvo una mención honorífica por parte de La Casa de las Américas. En
1965, tras varias escaramuzas novelescas con la policía, emprende viaje, junto
con su mujer y sus tres hijos, a Checoslovaquia, donde permanece hasta 1968
como representante del Partido Comunista de su país en la Revista Internacional
del Comunismo. En Praga conoció Miguel
Mármol, fundador del partido comunista y figura mítica de la resistencia. Su
trato y sus conversaciones le llevaron a escribir un libro que se convirtió en
un documento histórico, “Miguel Mármol. Los sucesos de 1932 en El Salvador”. En
1969, regresó a Cuba y ganó el Premio de Poesía Casa de las Américas por el
libro de poemas “Taberna y otros lugares”. A partir de 1970 se involucra en la
lucha armada en El Salvador, y tres años más tarde se integra en el Ejército
Revolucionario del Pueblo. Dalton decidió involucrarse en la lucha armada en El
Salvador, por lo que salió clandestinamente de Cuba y se integró al Ejército
Revolucionario del Pueblo (ERP) en 1973. Acusado falsamente de ser un agente de
la CIA, sus propios compañeros de guerrilla lo mataron de un tiro en la cabeza
el 10 de mayo de 1975.

Comentarios
Publicar un comentario