domingo, 10 de mayo de 2026

EFÍMEROS Y BREVES 137. Roque Dalton (1935-1975): Cinco poemas en el 51 aniversario de su muerte.

 


Se dejan aquí cinco poemas del poeta salvadoreño Roque Dalton junto con una breve reseña biográfica al final.


ALTA HORA DE LA NOCHE

 

Cuando sepas que he muerto no pronuncies mi nombre

porque se detendrá la muerte y el reposo.

 

Tu voz, que es la campana de los cinco sentidos,

sería el tenue faro buscado por mi niebla.

 

Cuando sepas que he muerto di sílabas extrañas.

Pronuncia flor, abeja, lágrima, pan, tormenta.

 

No dejes que tus labios hallen mis once letras.

Tengo sueño, he amado, he ganado el silencio.

 

No pronuncies mi nombre cuando sepas que he muerto

desde la oscura tierra vendría por tu voz.

 

No pronuncies mi nombre, no pronuncies mi nombre,

Cuando sepas que he muerto no pronuncies mi nombre.

 

 

COMO LA SIEMPREVIVA

 

Mi poesía

es como la siempreviva

paga su precio

a la existencia

en término de asperidad.

 

Entre las piedras y el fuego,

frente a la tempestad

o en medio de la sequía,

por sobre las banderas

del odio necesario

y el hermosísimo empuje

de la cólera,

la flor de mi poesía busca siempre

el aire,

el humus,

la savia,

el sol,

de la ternura.

 

 

HORA DE LA CENIZA

 

Finaliza septiembre. Es hora de decirte

lo difícil que ha sido no morir.

 

Por ejemplo, esta tarde

tengo en las manos grises

libros hermosos que no entiendo,

no podría cantar aunque ha cesado ya la lluvia

y me cae sin motivo el recuerdo

del primer perro a quien amé cuando niño.

 

Desde ayer que te fuiste

hay humedad y frío hasta en la música.

Cuando yo muera,

sólo recordarán mi júbilo matutino y palpable,

mi bandera sin derecho a cansarse,

la concreta verdad que repartí desde el fuego,

el puño que hice unánime

con el clamor de piedra que exigió la esperanza.

 

Hace frío sin ti. Cuando yo muera,

cuando yo muera

dirán con buenas intenciones

que no supe llorar.

Ahora llueve de nuevo.

Nunca ha sido tan tarde a las siete menos cuarto

como hoy.

 

Siento deseos de reír

o de matarme.

 

 

POEMA DE AMOR

 

Los que ampliaron el Canal de Panamá

(y fueron clasificados como "silver roll" y no como "gold roll"),

los que repararon la flota del Pacífico

en las bases de California,

los que se pudrieron en la cárceles de Guatemala,

México, Honduras, Nicaragua,

por ladrones, por contrabandistas, por estafadores,

por hambrientos,

los siempre sospechosos de todo

("me permito remitirle al interfecto

por esquinero sospechoso

y con el agravante de ser salvadoreño"),

las que llenaron los bares y los burdeles

de todos los puertos y las capitales de la zona

("La gruta azul", "El Calzoncito", "Happyland"),

los sembradores de maíz en plena selva extranjera,

los reyes de la página roja,

los que nunca sabe nadie de dónde son,

los mejores artesanos del mundo,

los que fueron cosidos a balazos al cruzar la frontera,

los que murieron de paludismo

o de las picadas del escorpión o de la barba amarilla

en el infierno de las bananeras,

los que lloraran borrachos por el himno nacional

bajo el ciclón del Pacífico o la nieve del norte,

los arrimados, los mendigos, los marihuaneros,

los guanacos hijos de la gran puta,

los que apenitas pudieron regresar,

los que tuvieron un poco más de suerte,

los eternos indocumentados,

los hacelotodo, los vendelotodo, los comelotodo,

los primeros en sacar el cuchillo,

los tristes más tristes del mundo,

mis compatriotas,

mis hermanos.

 

 

DESPUÉS DE LA BOMBA ATÓMICA

 

Polvo serán, mas, ¿polvo enamorado?



RESEÑA BIOGRÁFICA

Roque Dalton un poeta, ensayista y antropólogo salvadoreño nacido en la ciudad de San Salvador en 1933. Acabó los estudios de bachillerato en 1952 con un excelente expediente académico, destacando ya en el colegio por sus dotes para la composición poética. Su padre, un acaudalado hombre de negocios de origen estadounidense que le había reconocido siendo adolescente, le envió a estudiar Leyes a Santiago. En la universidad entró en contacto con la filosofía marxista, en especial desde que entrevistó para una revista a Diego Rivera. Ya de regreso a su país, en 1956 gana el Premio Centroamericano de Poesía de la universidad por su primer poemario “Mía junto a los pájaros”. Al mismo tiempo escribe cuentos que manda a las revistas y que obtiene premios. Un viaje a la Unión Soviética en 1957 le convencería de entregarse por entero a la militancia política.  En 1960 fue detenido y expulsado del país tras ser acusado de rebeldía y alzamiento. En 1961 partió para el exilio en Cuba donde permaneció tres años  en los que siguió formándose como poeta. Allí publicó su libro “El turno del ofendido” (1963) por el que obtuvo una mención honorífica por parte de La Casa de las Américas. En 1965, tras varias escaramuzas novelescas con la policía, emprende viaje, junto con su mujer y sus tres hijos, a Checoslovaquia, donde permanece hasta 1968 como representante del Partido Comunista de su país en la Revista Internacional del Comunismo. En Praga conoció  Miguel Mármol, fundador del partido comunista y figura mítica de la resistencia. Su trato y sus conversaciones le llevaron a escribir un libro que se convirtió en un documento histórico, “Miguel Mármol. Los sucesos de 1932 en El Salvador”. En 1969, regresó a Cuba y ganó el Premio de Poesía Casa de las Américas por el libro de poemas “Taberna y otros lugares”. A partir de 1970 se involucra en la lucha armada en El Salvador, y tres años más tarde se integra en el Ejército Revolucionario del Pueblo. Dalton decidió involucrarse en la lucha armada en El Salvador, por lo que salió clandestinamente de Cuba y se integró al Ejército Revolucionario del Pueblo (ERP) en 1973. Acusado falsamente de ser un agente de la CIA, sus propios compañeros de guerrilla lo mataron de un tiro en la cabeza el 10 de mayo de 1975.



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