LA FRASE DEL DÍA 15/05/2026: John Armstrong (filósofo jefe de The School of Life): "El mundo no nos debe una persona perfecta"
"El mundo no nos debe una persona perfecta"
- John Armstrong
El mundo no nos debe ni una persona perfecta, ni siquiera un Dios perfecto. En cuanto empezamos a pensar que Dios y su obra podían ser perfectos, ese día empezaron nuestros problemas, ese día fuimos por fin expulsados del paraiso. Con la idea de la perfección vino nuestra gran frustración. Queríamos una luna de miel con el mundo, una idea platónica del amor, pero todo se nos fue derrumbando y se nos vino abajo. Quedamos entonces nosotros, más imperfectos que nunca. John Armstrong, que acaba de publica su libro "Los requisitos del amor. Una filosofía de la intimidad", tiene claro que la idea de la media naranja es una amenaza para la realidad del amor. La media naranja no existe; existe nada más que la frustración que nos deja el haber creído en esta idea y no haber encontrado ni huella de una naranja entera. Nos pasamos la vida exprimiendo nada más que el zumo amargo de una media naranja. O así nos lo hace ver John Armstrong en la entrevista concedida a "La Vanguardia" (léase aquí) donde nos dice que arrastramos la fantasía de una unión perfecta, alguien con quien sea fácil estar y que ve lo bueno que somos y todas esas cosas idílicas que son mentira y que estropean nuestro amor verdadero. Qué difícil es saber amar, viene a decirnos Armstrong. Es duro reconocerlo, pero el mundo ni siquiera nos debe el amor. Tenemos que salir a buscarlo y para eso debemos conocerlo de verdad, para así poder orientarnos y encontrarlo. Porque no nos va a caer del cielo. A todo eso responde su libro, a lo difícil que es el amor. El amor no es lo más fácil, es tal vez lo más difícil. "Si todos deseamos el amor, ¿por qué es tan difícil encontrarlo, aún más conservarlo?" Amrstrong cree que la culpa la tiene nuestra mala educación sentimental. Creemos que cuando aparecen los problemas comienza a terminar el amor, pero tal vez es su continuación por otros medios. El amor es intimidad, nos viene a decir, y la intimidad subraya las diferencias. El amor no es el encuentro de uno mismo en el otro, si no la llegada del otro en uno mismo. Es cuando nos abrimos a las diferencias. Vivir en el mundo no es otra cosa que integrar lo diferente.
Toda la idea que tiene Armstrong sobre el amor consiste en desromantizarlo. Nuestro problema con el amor ha sido siempre su romantización y Armstrong quiere hacer que caigamos de ese guindo. Hay que ver las diferencias reales, y pactar con ellas. La incomodidad por encontrar lo diferente no es un fracaso; en realidad es el comienzo del amor adulto. Y nos dice una cosa importante: "El problema no es la diferencia, sino el pánico: 'no me quiere', 'no me entiende', 'ya no es como al principio'. Tenemos pánico al amor y ese es nuestro problema. Igual lo que tenemos que tener es curiosidad hacia lo extraño. Todo amor tiene como consecuencia traernos a un marciano. Pero debemos entendernos con esa aparición alienígena que llega a nuestras vidas. Tenemos que amar al otro tal como es. Me encantaría que fueras al gimanasio pero te quiero igual siendo una foca. Eso es verdadero amor, enamorarnos de una foca y darnos igual que no vaya al gimnasio o no hacer de ello una manzana de la discordia. Armstrong tiene una idea del amor desromantizada que necesitamos inculcarnos, la idea del amor como una habilidad social que hemos de desarrollar para dejar de tener un amor infantiloide y que se vuelva adulto. Sentir una conexión emocional es solo el principio. Luego vienen las habilidades, lo que hace que mantengamos nuestra relación a pesar de la intimidad y de la aparición de las diferencias. Y tener intimidad con alguien es viajar a otra galaxia. El amor da vértigo. Así que nos tenemos que meter ya esta idea en la cabeza. Nunca hubo una media naranja. Si queremos zumo igual tiene que ser pomelo. O simplemente hay que estar a pan y agua. No hay amores perfectos, sólo amores difíciles que hemos de saber gestionar.

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