LA FRASE DEL DÍA 16/05/2026. Irvine Welsh, el autor de "Trainspotting": "Tiraría el teléfono a la basura si pudiera. Tal vez lo haga."
"Tiraría el teléfono a la basura si pudiera. Tal vez lo haga".
- Irvine Welsh
Sé que es no es una buena frase pero a muchos nos representa; muchos quisiéramos tirar el teléfono a la basura y tal vez lo hagamos, aunque lo dudo mucho. Irvine Welsh, el autor de Trainspotting, ha pasado por España para promocionar su libro "Hombres enamorados" (Anagrama) y ha dado varias entrevistas donde siempre deja algún titular, aunque todo hay que decirlo, no es hombre de grandes frases, pero sí un escritor visceral que conserva una mirada escéptica sobre nuestro tiempo, tanto como para renegar del teléfono móvil y querer tirarlo a la basura. Que es lo mismo que decir que es una mierda. Cuando la entrevistadora de "La Vanguardía" (léase la entrevista aquí) le pregunta que anestesia cree que domina hoy en lugar de la heroína y el éxtasis de sus novelas, enseguida suelta que es el móvil lo que nos anestesía; o sea, lo que nos atonta. El teléfono es incluso peor que la heroína y el éxtasis para Welsh. "Ves a la gente caminando con él pegado a la cara. No podemos evitarlo y arrastra a nuestra vida al infierno". Sé qué Welsh no es acerado, no se expresa bien, podría ser más irónico, más elocuente, pero lo que dice lo pensamos muchos. Ay si pudiéramos tirar el teléfono a la basura, cuánta vida limpia ganaríamos... Pero lo peor es que no podemos. Welsh dice que tal vez lo haga y acabe tirándolo a la basura, pero sabemos que miente o que se engaña. El teléfono es una droga más poderosa que el éxtasis y la heroína y sus narcotraficantes se forran logrando que lo llevemos pegado a la cara mientras cruzamos semáforos en rojos sin vivir la vida más que a través de sus pantallas. El infierno es eso, es salir a la calle y ver pululando a la gente con una pantalla pegada a la cara, sorda de auriculares y de vivir autista hablando sola sin observar el mundo. Los que vivimos una vida sin teléfono sabemos de sobra el daño que nos ha hecho, por lo menos los que tenemos ojos en la cara. El teléfono sólo es una ventaja para la gente que lo vende, eso lo saben casi todos los escritores. Ya lo dijo Auster, la hiperconectividad aisla a las personas. Ya lo dijo Javier Marías, el mundo es menos inteligente con el teléfono móvil. Ya lo dice Welsh, habría que tirarlo a la basura. Pero demasiado tarde para hacerlo. Ya estamos enganchados a él.

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