Con qué grandes frases para la historia fantástica nos regala la presidenta de la Comunidad de Madrid cada vez que abre su ignorante boca: "Mexico no existió hasta que llegaron los españoles". Hay que darse cuenta del poder del momento que tenían los españoles, les bastaba llegar a un sitio para hacer existir lo que debía haber en ese sitio. En este caso un bello lugar llamado México, una utopía, un paraiso. Nos basta con poner las botas sobre el terreno a los españoles para hacer que exista un mundo. Y como en un cuento de Borges, en cuanto los españoles se van, desaparece México, deja de existir cuando ya no llegan españoles y se van. Claro que con frases como estas los mexicanos deben estar encantados de que se vayan todos los españoles, a ver si les dejan tranquilos y logran existir a su manera. Aunque sea como un narcoestado. Igual por eso se convirtió México en un narcoestado, porque se fueron los conquistadores y se convirtió en un estado fallido. Por que ahora mismo, si alguien quiere llamar a un Estado, Estado de mierda, uno se puede acoger a un eufemismo infalible y llamarle narcoestado. Es lo que pasa a los estados cuando se marchan los que lo inventaron, que les dejan tan tirados que se tienen que dedicar a drogarse para olvidar y convertirse en narcoestados.
Pero no sólo tiene Isabel Díaz Ayuso frases para la historia fantástica, tiene las mejores preguntas para urdir un programa esotérico como los que le gustan a Iker Jiménez. "Pregúntenle a Sheinbaum que hay debajo del Gran Tzompantli". Pregúntenle que hay debajo de la calle Guatemala, 24, se esconde el gran misterio de la Humanidad, que hay debajo y por qué no lo abre al público. Cuántas cráneos ensartados para hacer ábacos se pueden encontrar ahí debajo, a qué grado de horror descendieron esos indios incivilizados. Pregunten que hay debajo de tanto cráneo privilegiado, preguntele a la presidenta mexicana a qué venía tanta barbarie, preguntenle porque es un estado bárbaro el mexicano, preguntelen si se siguen ensartando cráneos para que queden satisfechos los dioses. Puede que hasta México sí existiera cuando llegaron los españoles, pero que no valiera la pena, al menos que fueses un vendedor de cabezas. Igual Hernán Cortés fue a México sólo para cortar cabezas, igual acabó con muchas cabezas, preguntenle a Shimbaum donde están los indios mexicanos y donde se encuentran sus cabezas. Pregúntenle.

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