Rabindranath Tagore fue un poeta, dramaturgo y filósofo nacido en Calcuta el 6 de mayo de 1861. Era el hijo menor de una familia de acaudalados propietarios y negociantes, con ricas propiedades en el campo y una suntuosa residencia en la capital. Se cultivó en un entorno opulento que favorecía las inclinaciones artísticas y filosóficas. Su abuelo Duarkanaz había sido uno de los más íntimos colaboradores del famoso reformador indio Rammohan Roy. Su padre también desempeñó un papel preeminente en las reformas políticas y religiosas de su tiempo y la fama de su sabiduría le reportó el título Maharshi o “Gran sabio”. “Soy nacido –escribió Rabindranath Tagore- en la que antaño fue metrópoli de la India Inglesa. Mis antepasados llegaron a Calcuta arrastrados por la primera oleada de la fluctuante fortuna de la Compañía de la India Oriental. La norma de vida, libre de prejuicios, que para mi familia era una confluencia de tres culturas: la hindú, la mahometana y la inglesa”. De niño asiste a la escuela pero la indulgencia de su familia le permite recibir la primera educación dentro del hogar, en contacto con la naturaleza. Más tarde evocará este periodo infantil subrayando su peculiaridad: “En el curso habitual de las cosas me enviaban a la escuela; pero puede que mi sufrimiento allí fuese insólitamente mayor que el de los otros niños. Lo no civilizado en mí era lo sensitivo; y esa parte de mi yo estaba sedienta de colores, de músicas, de movimiento. Nuestra educación de ciudad moderna no tenía para nada en cuenta este hecho vivo. Pero lo no civilizado triunfó en mi demasiado pronto, impulsándome a alejarme de la escuela cuando no había hecho más que cumplir mis diez años. Y me encontré desembarcado en una solitaria isla de ignorancia, y hube de fiarme exclusivamente de mis instintos para elaborar mi educación, desde los mismos comienzos”. Ya siendo adolescente prosigue sus estudios de manera irregular en la Academia de Bengala y en el Colegio de San Javier. A consecuencia de una epidemia que se declara en Calcuta, el padre lo lleva a una finca campestre, junto al Ganges, y allí experimenta las primeras vivencias intensas con la naturaleza. Al mismo tiempo comienza a entrar en contacto con la poesía de Jayadeva y Kalidasa. Para seguir mejorando su educación, el padre promueve varios viajes por Bolpur y el noroeste de la india, lo que le permite un conocimiento de primera mano de su país y sus gentes. A los trece años ya comienza a escribir sus primeros poemas. Antes de los quince publica su primera composición poética. Entre los quince y los dieciocho no cesa de cultivar todo tipo de géneros, desde poemas hasta dramas, desde ensayos hasta artículos. Estudia a Dante, a Petrarca y a Goethe. En otoño de 1877 marcha a Inglaterra para completar su educación, comenzando a elaborar su visión crítica sobre Occidente. Fruto de este viaje es su drama sentimental “El corazón roto”, con influencia de los líricos ingleses, especialmente de Shelley y de Shakespeare. A punto de cumplir los veinte años fue enviado a Inglaterra para terminar los estudios iniciados en la visita anterior, pero el viaje se malogró al enfermar un sobrino suyo que le acompañaba. Poco después de este viaje da un salto de calidad en sus producciones con “Cantos a la noche”, de tono elegíaco. En su siguiente libro, “Cantos de la mañana”, sus poemas están teñidos de esa luz reveladora que justifica en una experiencia personal de iluminación que más tarde evocará en uno de sus escritos: “Cierta mañana se me ocurrió salir al pórtico. Justo en aquel momento empezaba el sol a despuntar por entre las frondosas copas de los árboles. Me quedé a contemplar el espectáculo, cuando, de repente, pareció como si se me cayera una especie de venda de los ojos, y el mundo entero se me reveló bañado en un resplandor maravilloso cual si oleadas de gozo y de hermosura se hinchiesen por todas partes. Este resplandor traspasó en un momento todos los velos que la melancolía y el abatimiento habían ido acumulando sobre mi corazón, inundándolo de una luz universal.”. En estos cantos abandona el énfasis sentimental para embarcarse en una lírica más consonante con su sensibilidad personal recién encontrada. También data de esta época un libro de ensayos y una novela titulada “La feria de la joven reina”. A la vuelta de una estancia en Karwar, en la costa del poniente, escribe su primera pieza dramática, “El asceta”, que ya contiene las virtudes y los defectos de su posterior producción dramática: obra de gran fuerza lírica y de un alto contenido filosófico, pero que adolece de una debilidad en el tratamiento dramático de la acción. Teatro que tiene más fuerza leído que representado. Tagore cifró el tema de esta obra en el motivo que va a acompañar sus posteriores obras dramáticas: “el gozo de alcanzar lo Infinito en el seno de lo Finito”. A la vuelta de Karwar, en diciembre de 1883, el poeta contrae matrimonio con Mirinalinidebi, de la que tendrá un hijo y una hija. Durante los años que prosiguen a su matrimonio, abandona los viajes, vive en la placidez de la vida conyugal y comienza a adoptar una suerte de dandismo en su atuendo y en su aspecto externo. Mantiene la fertilidad en sus composiciones y géneros y escribe por esta época dos novelas: “La Corona” y “El rey Santo”. En poesía publica “Cuadros y Canciones”, que contiene poemas en que se aparta de la sensiblería de su anterior producción. Su siguiente libro de poemas, “Graves y agudos”, contiene canciones que con el tiempo se harían populares en la india. En 1886 fallece la esposa de su hermano mayor, Jyotirindra, con quien congeniaba especialmente. El duelo en que sume al poeta va a provocar intensas reflexiones sobre la muerte, lo que se convertirá más tarde en motivo central de su obra, iniciando su periodo artístico de madurez. Durante los próximos diez años va escribir algunas de sus obras maestras, en los que alterna periodos de reclusión con otros de intensa actividad social. A raíz de la muerte de su cuñada, Tagore se retira junto con su esposa a Ghazipur, una localidad junto al Ganges, donde escribe la mayor parte de Manasi (1891), una serie de poemas que se inspiran tanto en Keats y Browning como en Kalidasa, abundando la temática de simpatía cósmica. Entre los años 1891 y 1895 se va a volcar en la redacción de la revista Sadhana, trasladándose a Shileida para encargarse de la administración de las propiedades de su familia. Los nuevos paisajes de esta tierra le inspirarán sus dos libros posteriores, “La barca de oro” y “La tarde”, a los que se le suma en 1896 el libro de poemas que va marcar un punto de inflexión en su carrera literaria: “Chatali”. Los poemas de este libro mezclan lo lírico con lo descriptivo y el tono se va haciendo más grave y reflexivo. También durante este periodo no deja de cultivar su vena teatral y escribe varias obras, tanto comedias como tragedias. En el año 1900 Tagore decide romper con el exclusivismo de su vida literaria y se va a vivir al santuario de Santiniketan, fundado por su padre, siguiendo la milenaria tradición india de apartarse a algún lugar solitario del bosque para encontrar la unidad de alma con toda la creación y la comunicación con el Ser Supremo. En esta localidad a una legua de Bolpur funda una escuela que en principio acoge a cuatro alumnos y que el con el tiempo se haría numerosa, utilizando los procedimientos pedagógicos más variados: amistad estrecha de profesores y alumnos, formación total de la personalidad, fomento de la iniciativa individual, espíritu de tolerancia, independencia de criterio y ayuda mutua, cultivo de la destreza física y manual y educación del gusto. De los libros que fue publicando en este periodo, el más notable es “Ksanika”, obra favorita del poeta. Su preferencia radica en el descubrimiento de la belleza y musicalidad del lenguaje coloquial. Tagore se dio cuenta de que podía utilizar cualquier palabra que quisiera sacándole el máximo partido lírico. “En Kshanika, lo único que hay es mi gozo en la creación formas… Nada de pensamiento, de doctrina de tema: gozo, y nada más. Lo que yo gozaba era mi libertad.”. Por esta época dos desgracias recaen sobre el poeta: el fallecimiento en 1902 de su esposa, y el de su hija dos años después. Fruto del duelo experimentado por estas dos pérdidas son sus libros Smaran (“Nostalgias” y Sisu (“El niño”). En 1905, ante la división de Bengala en dos provincias, decretada por el gobierno inglés, Tagore rompe su retiro y sale a la palestra pública. Se lanza a la campaña de agitación, da arengas en que hace gala de su elocuencia, participa en reuniones políticas y financia talleres y cooperativas. Ante el éxito que cosechan sus soflamas y conferencias, las autoridades del Virreinato incluyen su nombre en la lista de sospechosos. Descontento por la deriva del movimiento nacionalista, al dejar de lado las necesidades más acuciantes de la sociedad, en 1907 Tagore abandona todos los cargos que ostentaba en los organismos de resistencia patriótica y vuelve a su retiro durante varios años. En este ashram o retiro vuelve a volcarse en una actividad literaria frenética. De 1906 a 1916 escribe los diecisiete pequeños volúmenes donde, bajo el título general de Santiniketan, se recogen las oraciones religiosas que iba pronunciando en la capilla del colegios; en 1912 aparece, con buena acogida, jibasmiriti (“Mis reminiscencias”). Durante esta época también reanuda su producción teatral con desigual fortuna. Su obra de 1910, “El rey”, tendrá un éxito discreto en Francia y Alemania y aborda el tema de las relaciones de Dios con sus criaturas, obligadas a una dedicación total sin reservas para merecerle. “El cartero del Rey”, de 1912 toca el tema de las ilusiones que se hace un niño enfermo de recibir un día la carta de un rey. Coetánea a estos dos dramas es la elaboración de Gitánjali, libro de poemas que contribuyó a cimentar la fama mundial de Tagore. Recurriendo sólo a unos pocos motivos –el viento, la lluvia, el pájaro, el viajero, etc.- logra romper con la previsible monotonía mediante la matización y el sentimiento lírico. A partir de la publicación de este libro, Tagore comienza a recibir el favor del público y el homenaje de las instituciones indias. Realiza su tercer viaje a Inglaterra, que prolonga en Estados Unidos, mientras da recitales y conferencias. Tras su llegada a la India en el otoño de 1913, le llega la noticia de la concesión del premio Nobel. Las molestias que la fama le acarrea -especialmente el acoso de los periodistas- lleva al poeta a recluirse de nuevo en Bolpur durante un periodo de tres años. En su retiro termina Gitimaya (que no publicará hasta 1920) y Gitali, un conjunto de canciones de gran calidad que pasarían a ser cantadas por arrieros y campesinos. Según algunos críticos, el punto culminante de su carrera lo alcanza con Balaka (1914-1916), libro de poemas en lo que fusiona el clasicismo con el barroquismo; su tono más sereno logra salvarle de caer en su habitual sentimentalismo. A raíz de la publicación de una novela –“La casa y el mundo”- que provocó violentas críticas tachándole de inmoral y antipatriótico, Tagore estuvo tentado de apartarse de todo su mundo y hacerse sanyasi, pero superado el momento de crisis existencial, emprendió en el verano de 1916 un viaje a Japón y a los Estados Unidos, para dar una serie de conferencias sobre nacionalismo y personalidad, de contenido pacifista. Durante la travesía fue escribiendo los aforismos que más adelante reuniría bajo el título de “Pájaros perdidos”, parte de los cuáles se seleccionan aquí. Junto con la suma recibida por el premio Nobel, Tagore invirtió todo el dinero que recaudó en estas conferencias a su escuela de Santiniketan. A su vuelta en 1917, muere su hija mayor. Ese mismo año escribe Palataka (La fugitiva), una quincena de historias en las que pone a juego sus dotes de narrador. Las conferencias sobre el nacionalismo fueron publicadas también en forma de libro. Las tesis de su exposición son, según Agustín Caballero, las siguientes: “El gobierno británico de la India era impersonal y eficaz como una máquina de tortura, mientras que los gobiernos autóctonos eran incapaces, pero permeables a la personalidad; el genio de la India, tierra asimiladora de civilizaciones, estaba en la reelaboración de los elementos foráneos recibidos para integrarlos en una síntesis cultural superior; 2ª, el moderno culto a la nación no puede traer sino las más funestas consecuencias; 3ª, en la India se impone la supresión radical de las viejas injusticias sociales. La cruenta represión con que las autoridades ocupantes castigaron los disturbios del Punjab –soldados ametrallaron a una multitud de miles de hombres, mujeres y niños desarmados- impelieron a Tagore a renunciar, en 1919, al título de sir que Inglaterra le concediera años antes. Partidario de la no-violencia, sus diatribas contra la guerra le indispusieron en contra de muchas de sus amistades inglesas. Un viaje en 1921 a Estados Unidos dejó en evidencia que el antiguo fervor por su figura se había trocado en indiferencia. Sin embargo, su peregrinación por Francia, Dinamarca, Suecia y Alemania siguió siendo acompañada de reconocimiento y su obra en estos países se publicaba de forma masiva. En la década de 1920 continúa publicando con asiduidad sus nuevas obras; las más notables Puravy (1926) y Mahuya (1928). En los últimos años del poeta, sus fuerzas se consagran a promover la paz en el mundo, abogando por el entendimiento entre Oriente y Occidente y recorriendo una y otra vez Asia, Europa y América. En 1930 comienza a cultivar la pintura y diserta sobre “La religión del hombre” en auditorios de varios países: Dinamarca, Rusia, Alemania, los Estados Unidos e Inglaterra. En 1932 visita Persia; en 1934, Ceilán; En 1937 cae gravemente enfermo y Gandy le devuelve la cortesía de haberle ido a visitar a la cárcel cinco años antes. El congreso Panindio vota una moción de gracias por el restablecimiento del poeta. En 1940 le llega la rehabilitación en Inglaterra, y le conceden el título de doctor por la Universidad de Oxford. Ya octogenario y debilitada su salud, aún tiene fuerzas durante una convalecencia para escribir dos libros de versos –Rogsajjav y Arogya-, un volumen de cuentos y otro de reminiscencias infantiles. Sus fuerzas, sin embargo, se van agotando. Una infección de riñón le postra en cama y finalmente pierde la consciencia durante dos días. El 7 de agosto de 1941 fallecía en su residencia de Calcuta.
Se deja aquí una amplia selección de sus poemas amorosos, en traducción de Subbro Bandopadhyay y Jesús Aguado. En breve se procederá a un análisis de esta poesía.
PARA QUE YO TE CANTE…
Para que yo te cante me mantienes
En vela y me regalas más latidos
De los que caben en mi corazón.
Es de noche y los pájaros regresan
A sus nidos, las barcas a la orilla.
Pero mi cuerpo no regresa al sueño
Porque sigue enredado en la memoria
Del néctar de tus risas y tus
lágrimas.
Para que yo te cante te mantienes
Escondida detrás de mi tristeza.
QUIZÁS NO ME RECUERDES…
Quizás no me recuerdes, pero canto
Mis poemas delante de tu puerta.
Y no me desanimo y canto fuerte
Y me alegro pensando en tu sonrisa
Cuando salgas por fin para
escucharme.
Quizás no me recuerdes, pero canto
Hasta el anochecer estas locuras
Con mi vina callada. Quizás no
Me recuerdes ni yo tampoco a mí.
TE VOY A REGALAR…
Te voy a regalar una canción
Que olvidarás muy pronto. Pero yo
No olvidaré las lágrimas que viertas
Al escucharla en mí. Me marcharé
Cuando terminen nuestros juegos. Tú
Te entregarás a nuevos caminantes
Y a cantos que también olvidarás.
RECORDAD…
Recordad que he cantado vuestras
risas,
Vuestros llantos caídos en la hierba.
Recordad que habéis sido indiferentes
A mis cantos eternos y a sus noches.
Recordadme en el bosque con mi
lámpara
Frágil y con mi barca rota. A mí,
Que me dirijo a la otra orilla solo
Y que he cantado el tiempo para
nadie.
CUANDO MI VIEJO CANTO…
Cuando mi viejo canto vuelve a mí
Le pregunto qué viento le ha traído,
En qué aroma de flores ha viajado,
Cómo devolverá sus ilusiones
Al que las ha perdido, sus hogares
Al que los ha perdido, su unidad
Al que anda separado de sí mismo.
Cuando mi viejo canto anida en mí
Regreso a lo que he sido y ya no
lloro
Y también a una paz que sigue viva.
DE QUIÉN ES ESTA VINA…
De quién es esta vina que abre el
loto
Y el corazón de un solitario al alba.
De quién es esta viña que hace miel
Y hace temblar los cuerpos y
despierta
los tres mundo en uno y nos invita
A respirar profundo lo que somos.
EN EL MONZÓN…
En el monzón los días se diluyen
Y la lluvia no cesa de caer.
Estoy solo en mi cuarto y no me
atrevo
A pensar y no sé lo que le cuenta
El viento trasudado a los jazmines.
Mi corazón naufraga en el aroma
De las flores silvestres. No respiro:
El aliento vital se torna en
lágrimas.
No sé cómo acertar en mí esta noche.
No sé cómo olvidar lo que se olvida.
SE ACABA EL DÍA…
Se acaba el día dentro de la lluvia
Y dentro de la nube inacabable.
Mi corazón rebosa sombra y bosque.
La grave melodía pauta el cielo.
Soy un hombre lejano que se embosca
En esta oscuridad para entregarse
A la ambrosía de una unión secreta.
La guirnalda en mi cuello me delata.
Soy un hombre lejano de sí mismo
Que no se reconoce al caminar.
LOS BOSQUES SE ENSOMBRECEN…
Los bosques se ensombrecen y las
nubes
Retumban y no sé cuándo se ha abierto
(secretos del monzón) la flor dorada.
Con tu barca pequeña vas al río
Y te dejas llevar por la corriente.
La miel del corazón has protegido,
Consejo de tu mente, con espinas
Por miedo a aquel con quien saliste a
unirte.
Al recibir te escondes de ti mismo.
De ti mismo te escondes cuando das.
PERMITE QUE SE MARCHEN…
Permite que se marchen los que
quieran.
Pero tú no te vayas, no te vayas.
Aún no ha terminado la canción
de la lluvia y las puertas de las
casas
se cierran a la noche. Estamos solos.
Y un delirio de bosques y de ráfagas
Ha acertado a apagar todas las velas.
Que en tu muñeca suene un brazalete
(igual que suena la lluvia en el rio)
Al ritmo de mi canto, de mi canto.
PLENILUNIO DE AMOR…
Plenilunio de amor. Te has escondido
Debajo de las sábanas del sueño.
A qué juega tu mente solitaria,
En qué patio sin nadie el corazón.
Te buscas a ti mismo en lo que
pierdes.
No sé qué recordar ni qué olvidar.
No sé cómo alcanzar mis dos orillas.
Me engañas con los ojos, con tu
espíritu,
Con la luz, con las sombras, con el
río.
EN TU MENTE MI NOMBRE…
En tu mente mi nombre escribe, amada,
Y haz sonar tus ajorcas en el templo
De mi respiración. Da de comer
A mis palabras dulces y a las aves
Que buscan tus caricias en mi música.
Recuérdame al mirar el brazalete
Dorado de la unión y los capullos
Prendidos a tu pelo. Que en tu frente
Un punto rojo avise de que estamos
En alma y cuerpo confundidos. Tú,
Melífera y eterna, no me olvides.
ME CRUCÉ EN EL SENDERO…
Me crucé en el sendero con sus ojos.
Desde entonces florecen mis palabras,
En el jardín florecen día y noche,
Florecen mis palabras y se expanden,
Jugando con las nubes, por el cielo
Y por mi corazón. Un juego apenas
Que sucede en mi mente y no en sus
ojos.
A LA ORILLA DEL MAR…
A la orilla del mar, verdes y azules
Han visto caminando a una mujer
Perfecta y perdurable. Se lo cuento
A mi vina y le pido una canción.
También a mis palabras se lo cuento,
Que se quedan calladas, impotentes,
Semillas calcinadas que no brotan.
Pero entonces escucho a las abejas
Y al aguacero leve del otoño
Y allí está esa mujer y vuelvo a
verla.
POR QUÉ VIVES AISLADO…
Por qué vives aislado y tus deseos
No salen del palacio en el que nacen.
¿Prefieres a quien mora en tu
interior
Y sólo allí es posible? Qué tristeza
De lámparas calladas e incumplibles.
RESPIRO…
Respiro y apareces en mi mente
Y me concentro en ti, memoria triste
Del plenilunio de tu rostro. Te deseo
Hacia un pasado que no pasa y tú
Quizás me aguardes en la eternidad.
Cuánto te quise y cuánto te admiré.
Toda la noche en ti, despierto en ti,
Sabiendo que la muerte está muy
cerca.
UNA FLAUTA ME LLAMA Y ME CONVIDA
Una flauta me llama y me convida.
No pensaba salir de casa. Ahora,
Sin embargo, la flauta me seduce
Y me invita a adentrarme en este
bosque
Y a tenderme a la orilla de este río.
Pero escucho la flauta y no sé donde
Está el de la sonrisa luminosa.
Se lo pregunto al viento, que no
escucha.
Se lo pregunto a la guirnalda fresca
Que le quiero ofrecer y no me
escucha.
Su flauta me desgarra y no sé
hallarle.
TODO LO MÍO ES TUYO…
Todo lo mío es tuyo, indiferente
Que te vistes de espaldas y me dejas
A solas con el sueño de haber sido
Uno contigo en esta noche mientras
Pisoteas las flores del placer.
Todo lo mío es tuyo menos esto:
El recuerdo sublime de este día.
AMIGA, NO TE GUARDES…
Amiga, no te guardes tu palabra
secreta.
Amiga, tu secreto compártelo conmigo.
Con tu sonrisa lenta y con tu lengua
lenta
Deposita la miel de esa palabra lenta
En los oídos lentos de mi cuerpo y mi
espíritu.
Cuando la tierra está callada y un
jardín
De flores somnolientas y pájaros de
sombra,
Amiga, liba en mí tu palabra secreta
Y cerremos los ojos y que un lento
dulzor
De palabras secretas y lentas nos
encienda.
LLUVIA NOCTURNA…
Lluvia nocturna, ven y sácame del sueño.
Lluvia nocturna, entrega tu oscuridad
sin soles.
Cuando todos están dormidos, dame a
mí,
El solitario insomne, tu música y
revélame
La tristeza sin lágrimas de todo lo
que existe.
TU SABES LO QUE PIENSO…
Tú sabes lo que pienso aunque lo
esconda.
Aunque yo no, tú sabes lo que digo.
Mis locuras entiendes y mis miedos
Y las huellas que dejo cuando escapo
Del que he sido y seré sin
conseguirlo.
Y me adentro en un bosque y quemo el
yo
En un altar oscuro. La cortina
Rasga de mis tinieblas y sonríe
Y acepta esta guirnalda que te
ofrezco
Y dime lo que pienso y lo que digo.
NO HAY COSTUMBRE…
No hay costumbre en tus ojos ni en
los míos.
Cuando nos entregamos todo es nuevo
Y un olvido reciente borra el mundo.
La cascada es distinta a la cascada.
Las olas son distintas de las olas.
Las flores del arbusto son distintas
Cada vez que florecen. Nuestro amor
Ni empieza ni termina y siempre es
otros,
El tesoro infinito del presente.
MI QUERIDA EXTRANJERA…
Mi querida extranjera, te conozco.
Mis mañanas de otoño te conocen,
Mis noches de verano te conocen,
Mi corazón, mi música, mis cielos
te conocen, y mi respiración.
Mi querida extranjera, te he buscado
Por todos los rincones de este mundo
Y por fin he llegado a tu país.
Mi querida anfitriona, abre la
puerta.
LA MENTE SE APRESURA…
La mente se apresura hacia la tierra
Y respira el origen de los tiempos.
Recién surge la hierba en nuestros
ojos.
Hacia el este se van los pensamientos
E inundan con sus cantos todo el mes.
Danza el bosque y también danza mi
cuerpo.
Las palabras que brotan temblorosas
Del arrozal oscuro y de la nube
Traen la paz al mundo, a todo el
mundo.
SI ME PONGO A PENSAR…
Si me pongo apenar estás tu dentro
Moviendo mis palabras. Si me pongo
A caminar mis huellas me anteceden
Porque tú las imprimes en el polvo.
Si me pongo a podar eres mis manos.
Si me baño en el río, mis burbujas,
Mi piel enjabonada, mi temblor
Cuando los peces rozan mi cintura.
Si me pongo a esperarte eres la
espera
Y el sol que se ha dormido y las
polillas.
Le he puesto una guirnalda a este
vacío
Que responde en tu nombre a mi deseo.
MI MÚSICA…
Mi música abrirá tus puerta, no
Las manos. El amor te hará temblar
Más que las apariencias. Sin
guirnaldas
Ni brazaletes te presentarás
Ante mí: tus adornos no se ven
Más que con la mirada del espíritu.
La luna y la marea por nosotros
Se atraen, no por leyes. La tormenta
Se alimenta de nuestros corazones.
ACEPTO…
Acepto la deshonra por amor.
Acepto las espinas del camino
Por amor. Por amor pongo mis huellas
En tus huellas de lodo hasta
abrazarte.
SU ROSTRO AL CIELO
Su rostro al cielo y su guirnalda
Deshecha en su regazo. Cuánta sombra
En sus cantos de luz. Cómo olvidarla:
Imposible olvidar su pelo suelto,
Sus vestidos mojados en la cuerda.
Con cuántos corazones no olvidarla.
QUÉDATE, CAMINANTE…
Quédate, caminante, un poco más.
¿Qué te inquieta, por qué lloras así’
¿Te decepciona mi silencio? Cuando
No estás conmigo mis palabras son
Cristalinas y brotan de pecho
Armónicas y fáciles. Mas cuando
te acercas y tus ojos me interrogan,
Esas mismas palabras se evaporan
Y se esconden detrás de las
estrellas.
MIEL EN MI ALIENTO…
Miel en mi aliento y no lo sabes.
Flores
Hermosas que no hueles. Y tormentas
De amor que no te empapan. En tu
mente
Juegan pavos reales que te privan
De gozar mi sitar bien afinado.
Un columpio te espera y no lo sabes.
VOY A CURAR…
Voy a curar tristeza con tristeza.
La tristeza infinita bañará
La tristeza finita con el agua
Que separa la vida de la muerte.
Lo efímero cuidado por lo eterno.
A los pies de lo eterno este dolor.
SI NO TE HAGO FELIZ…
Si no te hago feliz vete tranquila.
No tengo a nadie más, pero en mi
mente
Estás siempre conmigo. Eso me basta.
Mi corazón te abraza todo el tiempo.
Los días serán largos y los meses
Y la distancia larga y la añoranza.
Si es otro a quien tú quieres, ve con
él
Y no pienses en mí porque te tengo
Tan bella en mi interior y es
suficiente.
VE A CONQUISTAR EL MUNDO…
Ve a conquistar el mundo y luego
vuelve.
Ve a conquistar el mundo y no te
olvides
Que estoy con la guirnalda preparada.
Cuando regreses victorioso dame,
Como ofrenda de paz, tu corazón.
A cambio tu tendrá mi primavera
Y lámparas doradas en un cuarto.
UNA ESTATUA
Una estatua de piedra finjo ser.
No temblar, qué difícil cuando
llegas,
Mi diosa, y la acaricias con dulzura.
Y qué delicia contemplar tu rostro
Cuando por fin descubres que soy yo.
TU MIRADA…
Tu mirada me saca de mí mismo.
Ya no puedo pensar. Este temblor
De luceros dorados entorpece
Las palabras que quiero dedicarte.
Termina tú el poema, yo no sé.
LAS NUBES Y LA PAZ…
Las nubes y la paz han llegado a la
vez.
Por qué, entonces, estoy tan
desasosegado.
Quién me pide que salga de casa, que
me ponga
Una sombra en los ojos, que atienda
la llamada
De un camino que avanza sin señales,
que cante
Dos desapariciones: la del yo de la
mente
Y la del ser entero de su amada
lejana.
TODAVÍA ES DE NOCHE, NO TE VAYAS…
Todavía es de noche, no te vayas.
El camino te acecha y los arbustos
Lacerarán tus piernas sin piedad.
Mi lámpara suplica que me mires,
Mi guirnalda expectante que te
adornes
Con ella. Todavía es nuestra noche,
Amiga, y es eterna. No te vayas.
QUIÉN GOLPEA…
Quien golpea mi puerta, quién me
busca.
La primavera no, pues no recuerda
Que en tiempos fui capricho de sus
juegos.
Mi lechuza es tan vieja como yo
Y el monzón, impaciente, ha derribado
Mi lámpara de noche. Quién golpea
Mi puerta, quién me busca. Quizás
debo
salir a la tiniebla y recibirle.
NO JUEGUES MÁS CONMIGO…
No juegues más conmigo, no me engañes
Por compasión diciendo que me
quieres.
No me humilles y deja que el dolor
Lo compre sin tu ayuda, y la
tristeza.
Renuncia a tus encantos y permite
Que me vaya muy lejos. Sólo entonces
Entenderás por fin a quién perdiste.
MIS PALABRAS…
Mis palabras se hunden en la orilla
Mientras tú, mar adentro,
resplandeces.
El oro de tu barca no lo veo
Porque la oscuridad vive en mis ojos.
Apoyada en la puerta me pregunto
Qué camino conduce hasta la casa
Con luces encendidas del placer.
NO VOLVERAS…
No volverás, lo sé, pero mi lámpara
Está encendida por si acaso. No
Tejerás más guirnaldas para mí,
Lo sé, y, sin embargo, mi jardín
Sigo regando por si acaso. Sé
Que vagas lejos y que no me escuchas,
Mas por si acaso cuido mis palabras
Y, afinando mi vina, te convoco.
LA PALABRA ESTRUENDOSA…
La palabra estruendosa que se esconde
En el cielo y lo rompe por sorpresa
Ha llegado y nos palpa y nos da a
luz.
Pura respiración que enciende el
mundo.
Quién la cantó primero. Esa palabra
Oscura que procede de muy lejos
Limpia mi corazón y lo secuestra.
MI CORAZÓN…
Mi corazón asciende a lo invisible.
Mi corazón ingrávido de pronto
Se fuga a lo impensable, a lo
impensable.
Mi corazón o nube que, flotando,
Sobrevuela palacios y montañas,
Pavos reales, bosques y países.
Mi corazón lejano me abandona.
CONVÓCALE
Convócale, convócale sin tregua.
Que tu voz se abra paso por el bosque
Y, preguntando al árbol y a la
ardilla,
Lo encuentre en lo remoto y le
convenza
Para volver a ti. En la tristeza
Y en la alegría llama, con el cuerpo
Y con el alma entera y sin cesar.
Convócale, convócale sin tregua,
Que tus palabras sean su guirnalda.
SENTADO AL BORDE DEL CAMINO…
Sentado al borde del camino, canto.
Un espejismo el canto de tu ausencia,
El sueño de los días sin tu amor.
Canto sin tregua y canto desolado
Para orientarte con mis notas si
Alguna vez te diera por buscarme.
TODAVÍA LA LUNA…
Todavía la luna detrás del horizonte
Cuando llegaste y yo ya anocheciendo
en ti.
Tus caricias hicieron que mi
respiración
Se acompasara al ritmo de tu
respiración.
Una vina en tus manos exhalando
misterio.
La luna en mi regazo cuando por fin
te fuiste.
Dejaste tu guirnalda al borde del
camino.
QUÉ DIFÍCIL…
Qué difícil la noche si estás solo.
Qué difícil la sed contigo lejos.
Qué difícil saber lo que me dice
La tormenta al oído ni de quién
Son sus palabras húmedas y rotas.
EN EL POLVO…
En el polvo caían tus palabras,
Letras desmenuzándose en la tierra.
Se va la primavera y estoy solo.
Sin palabras ni aroma de las flores.
Esas palabras tuyas que en los dedos
Jugaban y en la piel del corazón.
Brotarán nuevamente esas palabras.
Cuando lleguen las lluvias brotarán.
LA SOMBRA DE MI AMADA…
La sombra de mi amada está en el
cielo.
La sombra de mi amada brisa y tierra.
Un quejido mi amada, que se esconde
En las nubes hermanas de una
estrella.
Mi amada, que oscurece hacia el ocaso
Mientras prende las lámparas y el
bosque.
La sombra de mi amada teje lluvia,
La guirnalda de gotas del deseo.
Mi amada, que suspira y gime y grita
Y entrega su vestido al vendaval.
QUIERO CANTARTE…
Quiero cantarte lo que ya he cantado
Para ti tantas veces. Mis palabras
Se las lleva la lluvia sin sentido.
No me preguntes qué quieren decir.
Son un racimo de pasiones. Son
Puro sueño y tiniebla. Son las nubes
Que despiertan el tiempo del abrazo.
VEN…
Ven y enciende las lámparas. La casa
No puede estar más triste. Ya
presiento
Tu guirnalda caliente de jazmines.
En mi mente no llevas tu vestido,
Que descansa su azul junto a la cama.
Y he perdido la flauta. Cómo hacer
Para que no te pierdas, con qué
música
Orientar tu camino. Ven mojada
Que yo te secaré con mi temblor.
TE HE SOÑADO…
Te he soñado en mi puerta, que tocabas
Para que yo te abriera deseante.
Era un sueño profundo del que no
Desperté para abrirte y te marchaste.
Eres hoja que cruje, tintineo
De ajorcas aterradas en un bosque,
La vina rasgueada por el viento.
Pro no desperté, no desperté
A tiempo de tu aroma. Qué tristeza.
LA PRIMAVERA…
La primavera ya en tu puerta. Nunca
La avergüences cubriéndote con velo.s
Abre los pétalos de tu corazón.
Olvida lo que es tuyo o de los otros
Y embriágate de mundo y hazte música.
Expande tu dulzura y tu belleza
Cada hoja acariciando de este bosque.
Que este viento del sur abra tu casa
Y respira con él, confía en él.
Alguien bello y profundo está
aguardándote.
TU CORAZÓN…
Tu corazón de mango triste cae
Del árbol y alguien canta su caída.
Tu corazón de mango que alguien canta
En todas direcciones. Luna llena
Olorosa de noche, alguien te canta.
Viento del sur. También a ti te
cantan
Las puertas que se fugan de sus
goznes.
Tu corazón de mango enloquecido
Que en su caer me canta y yo lo
escucho.
EL CIELO…
El cielo me da luz y le devuelvo
música. Afinaré los vientos y los pondré a bailar.
Le pediré prestada su pasión a la
llama
Y sus ojos y azules a las flores, las
hojas,
Las pulseras. La red de los olores
dulces
Atrapará el vacío y lo pondrá al
servicio
Del corazón, del cielo, del viento y
de la música.
LLEGA LA PRIMAVERA…
Llega la primavera y va pintando
Los bosques y sus ramas y sus hojas
Sin olvidarse de ningún fragmento.
También mi mente colorea y planta
En ella los esquejes de lo eterno.
La tierra deja sus austeridades
Y todo tiembla y ríe y se hace
instante.
El viento corre sin saber que es
viento.
La flor se abre sin saber que es
flor.
Las personas se agolpan a las puertas
Del jardín sin saber que son personas.
¿EL ME ESTARÁ BUSCANDO?...
¿El me estará buscando? No lo sé.
¿Vertería palabras en mi oído
Y su respiración sería mía?
No lo sé. ¿Teñiría con su piel
Las flores de mi piel y sus caricias
Me harían pronunciar lo
impronunciable?
No lo sé, primavera, no lo sé.
¿DE QUIÉN HABLAN…?
¿De quién hablan las hojas y los
cielos?
¿De quién cantan las flores su
victoria?
¿Qué caminante es este que hace arder
Bosques y corazones por igual?
Ven, poeta, y acepta esta guirnalda
Y que suene tu flauta y luego hagamos
Que las palabras fluyan y nos salven.
LOS CAMINOS…
Los caminos se marchan de nosotros.
La flauta suena lejos y un cansancio
De guirnaldas sin dueño me
entristece.
Me siento bajo un árbol, que me
escucha
Con paciencia sagrada y me consuela.

Comentarios
Publicar un comentario