EFÍMEROS Y BREVES 60. "Viaje sentimental", de Laurence Sterne (1713-1768) en el 258 aniversario de su muerte: sobre las causas del viajar.
Laurence Sterne es uno de los mejores
escritores en lengua inglesa -también de los más originales- y uno de los
favoritos de Nietzsche, designado por él como un auténtico espíritu libre. Nació
en Clonmel, al sur de Irlanda, el 24 de noviembre de 1713. Hijo de un suboficial que murió cuando Laurence era apenas adolescente, pasó al cuidado de un primo suyo que le
costeó los estudios en la Universidad de Cambridge. Otro pariente suyo canónigo
le convenció para que se inclinase a la carrera eclesiástica, aunque careciese
de vocación y de dotes oratorias. Aún así permaneció durante veinte años al
frente de la parroquia de Sutton con fama de excéntrico entre sus feligreses.
Una desgracia familiar fue la causa de que se decidiese a escribir su gran novela, "Tristam Sandy", y fue la locura en que entró su mujer -teniendo
que ser internada- cuando fue pillado in fraganti con una de sus criadas. El remordimiento
y la mala conciencia le llevó a escribir esta novela para que le sirviese de
consuelo. Apareció en 1759 y tuvo una excelente acogida desde el principio,
dándole enseguida al autor un prestigio internacional. Se trasladó entonces a
Londres siendo celebrado por su carácter agradable y su conversación
interesante. En 1760, por recomendación de su amigo Lord Fauconberg, obtuvo el
curato de Coxwold, que junto a las ganancias obtenidas por sus libros le dieron
una posición acomodada; lo que le permitió llevar una vida de lujo y disipada
que terminó por arruinar su salud y su bolsillo. Se le envió a Francia para
reponerse y se detuvo una temporada en París, donde también fue agasajado y
donde entabló amistad con el duque de Orleans y con Diderot. De París se
trasladó a Marsella y Montpellier, hasta que decidió regresar a Inglaterra.
Mientras tanto había ido publicando consecutivos tomos de su Tristám. En 1765 aparecieron
el VII y el VIII, y todavía convaleciente de una pulmonía, emprendió un nuevo
viaje a Francia y visitó también Italia. En 1767 apareció el último tomo de
Tristam, pero la inmoralidad de la que se le acusó le valió algunas denuncias.
A los pocos meses se publicó su obra maestra, “Viaje sentimental por Francia y
por Italia (1768)”, con un éxito que superó todos sus libros anteriores, pero
que apenas pudo disfrutar. Una afección pulmonar acabó con su vida en Londres
el 18 de marzo de 1768.
SOBRE LAS CAUSAS EFICIENTES Y LAS
CAUSAS FINALES DEL VIAJAR.
“Todo aquél que abandona su país
natal por el extranjero, tiene su razón o razones, que proceden de una de estas
causas generales.
Enfermedad del cuerpo,
Imbecilidad de la mente, o
Necesidad inevitable.
Las dos primeras causas se refieren a
todos los que viajan por mar y tierra, sea por orgullo, curiosidad, vanidad o
melancolía, subdivididos y combinados in infinitum.
La tercera causa comprende a los
numerosos peregrinos, y más especialmente a los que viajan prevalidos de su
condición clerical, a los delincuentes que viajan bajo la dirección de las
autoridades, por exhorto del magistrado, y a las jóvenes trasladas por la
crueldad de sus padres o tutores, que viajan bajo la dirección de algún ayo
recomendado por las Universidades de Oxford, Aberdeen o Glasgow.
Queda una cuarta causa, pero es tan
corta que apenas merecería mención aparte, si la naturaleza de esta obra no
exigiera la mayor exactitud y la mayor claridad para evitar toda confusión
entre los diversos caracteres. Se trata de los que cruzan el mar y se establecen
en tierra extraña, con el fin de ahorrar dinero, por varias razones y bajo
pretextos cualesquiera. Pero como podrían ahorrarse y ahorrar a los demás
muchas molestias inútiles ahorrando su dinero sin salir de casa, y como sus
razones para viajar son menos complejas que las razones de las otras especies
de emigrantes, a éstos les designaré con este nombre:
Simples viajeros.
De modo que el ciclo completo queda
reducido a estas secciones:
Viajeros ociosos,
Viajeros curiosos, Viajeros
embusteros y Viajeros vanidosos,
Viajeros melancólicos.
A continuación vienen los viajeros
por necesidad.
Viajeros felones y delincuentes,
Viajeros inocentes e infortunados,
Simples viajeros.
Y, finalmente, con vuestro permiso:
El viajero sentimental
(o sea yo), de quien voy a daros
ahora cuenta y razón, y que ha viajado por imperio de la necesidad y por el besoin
de Voyager en igual grado que cualquiera de los incluidos en esta categoría."

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