EFÍMEROS Y BREVES 127. Alejandra Pizarnik (1936-1972): Cinco poemas en el 90 aniversario de su nacimiento.
Alejandra Pizarnik nació el 29 de abril de 1936, en el seno
de una familia de inmigrantes ucranios de origen judío que padeció los horrores
de la segunda guerra mundial. Su infancia y adolescencia estuvo marcada por la
constante comparación con la hermana mayor propiciada por su madre y una
tendencia al sobrepeso que, a la postre, la llevaría a sobremedicarse con
anfetaminas. Un acné pertinaz y una acusada tartamudez contribuyeron más aún a
su baja autoestima, que intentó equilibrar con su exploración en el campo de la
literatura. Es en esta época de adolescencia cuando comienza a perfilar su
personalidad altamente divergente -incluso en discordancia consigo misma-,
caótica y anticonvencional. Su comportamiento estrafalario y rebelde hizo que
pasase por "la chica rara" del colegio. De ahí que en literatura
sintonizase con poetas como Artaud, Rimbaud y Baudelaire, además de con el
surrealismo y el existencialismo, a la sazón de moda. Después de acabar el
bachillerato se matriculó en Filosofía y Letras, para pasarse más tarde a
Periodismo y acabar en el taller del pintor Juan Batlle Planas, pero sin llegar
a concluir ninguno de los estudios. Durante esta temporada lee frenéticamente:
Proust, Gide, Claudel, Kierkegaard, Joyce, Leopardi, escritores con los que se
identifica. También data de esta época el comienzo de su terapia con el
psicoanalista León Ostrov y su interés por los vínculos entre la literatura y
el inconsciente. En 1960 Alejandra emprende un viaje a París para una estancia
que iba a durar cuatro años. Allí conoce a Cortázar y a Octavio Paz y entra a
trabajar en la revista Cuadernos, tal vez por mediación de éste último, que
además le prologó su libro de poemas "El árbol de Diana", 1962.
También publicó poemas y críticas en varios diarios y tradujo a escritores como
Antonin Artaud, Henri Michaux o Margarite Duras. En 1964 regresó a Buenos Aires
ya como una poeta madura a la que le bastaba con hacer crecer la semilla
plantada durante su aprendizaje en Francia. Tres años después muere su padre de
un infarto y la entradas en sus diarios -que serían censurados por su familia
debido a su lesbianismo manifiesto en ellos- toma tintes fúnebres: "La
muerte de mi padre hizo mi muerte más real", llega a escribir. Sobre
muerte y locura empiezan a girar buena parte de sus poemas y entre estas dos
vertientes comienza a bascular su vida. En 1968 se muda junto a su pareja
fotógrafa y comienza a aficionarse a las
anfetaminas, con las que trata de atravesar la noche y sus bloqueos literarios.
Tras una breve y fracasada vuelta a Francia, comienza a atenazarle la depresión
y se registra su primer intento de suicidio. A pesar de que sigue manteniendo
sus vínculos con amigos del mundo literario -Alberto Manguel, Mario Satz o
César Aira- cada vez se encierra más en su propia casa. Se suceden más intentos
de suicidio e ingresos en un hospital psiquiátrico de Buenos Aires. Durante un
permiso de fin de semana, acaba quitándose la vida con una sobredosis de
seconal, el 25 de septiembre de 1972. Contaba 36 años.
DÍAS CONTRA EL ENSUEÑO
No querer blancos rodando
en planta movible.
No querer voces robando
semillosas arqueada aéreas.
No querer vivir mil oxígenos
nimias cruzadas al cielo.
No querer trasladar mi curva
sin encerar la hoja actual.
No querer vencer al imán
al final la alpargata se deshilacha.
No querer tocar abstractos
llegar a mi último pelo marrón.
No querer vencer colas blandas
los árboles sitúan las hojas.
No querer traer sin caos
portátiles vocablos.
("La última inocencia", 1956)
*****
Salta con la camisa en llamas
de estrella a estrella.
de sombra en sombra.
Muere de muerte lejana
la que ama al viento.
("El árbol de Diana", 1962)
*****
El poema que no digo,
el que no merezco.
Miedo de ser dos
camino del espejo:
alguien en mí dormido
me come y me bebe.
("El árbol de Diana", 1962)
*****
POEMA
Tú eliges el lugar de la herida
En donde hablamos nuestro silencio.
Tú haces de mi vida
Esta ceremonia demasiado pura.
("Los trabajos y las noches", 1965)
*****
PRIVILEGIO
I
Ya perdido el nombre que me llamaba
Su rostro rueda por mí
Como el sonido del agua en la noche,
Del agua cayendo en el agua.
Y es su sonrisa la última sobreviviente,
No mi memoria.
II
El más hermoso
En la noche de los que se van,
Oh deseado,
Es sin fin tu no volver,
Sombra tú hasta el día de los días.
("La extracción de la piedra de la locura", 1968)
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