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5 poemas de Alejandra Pizarnik (Efímeros y breves 127)

 



Alejandra Pizarnik nació el 29 de abril de 1936, en el seno de una familia de inmigrantes ucranios de origen judío que padeció los horrores de la segunda guerra mundial. Su infancia y adolescencia estuvo marcada por la constante comparación con la hermana mayor propiciada por su madre y una tendencia al sobrepeso que, a la postre, la llevaría a sobremedicarse con anfetaminas. Un acné pertinaz y una acusada tartamudez contribuyeron más aún a su baja autoestima, que intentó equilibrar con su exploración en el campo de la literatura. Es en esta época de adolescencia cuando comienza a perfilar su personalidad altamente divergente -incluso en discordancia consigo misma-, caótica y anticonvencional. Su comportamiento estrafalario y rebelde hizo que pasase por "la chica rara" del colegio. De ahí que en literatura sintonizase con poetas como Artaud, Rimbaud y Baudelaire, además de con el surrealismo y el existencialismo, a la sazón de moda. Después de acabar el bachillerato se matriculó en Filosofía y Letras, para pasarse más tarde a Periodismo y acabar en el taller del pintor Juan Batlle Planas, pero sin llegar a concluir ninguno de los estudios. Durante esta temporada lee frenéticamente: Proust, Gide, Claudel, Kierkegaard, Joyce, Leopardi, escritores con los que se identifica. También data de esta época el comienzo de su terapia con el psicoanalista León Ostrov y su interés por los vínculos entre la literatura y el inconsciente. En 1960 Alejandra emprende un viaje a París para una estancia que iba a durar cuatro años. Allí conoce a Cortázar y a Octavio Paz y entra a trabajar en la revista Cuadernos, tal vez por mediación de éste último, que además le prologó su libro de poemas "El árbol de Diana", 1962. También publicó poemas y críticas en varios diarios y tradujo a escritores como Antonin Artaud, Henri Michaux o Margarite Duras. En 1964 regresó a Buenos Aires ya como una poeta madura a la que le bastaba con hacer crecer la semilla plantada durante su aprendizaje en Francia. Tres años después muere su padre de un infarto y la entradas en sus diarios -que serían censurados por su familia debido a su lesbianismo manifiesto en ellos- toma tintes fúnebres: "La muerte de mi padre hizo mi muerte más real", llega a escribir. Sobre muerte y locura empiezan a girar buena parte de sus poemas y entre estas dos vertientes comienza a bascular su vida. En 1968 se muda junto a su pareja fotógrafa y comienza a  aficionarse a las anfetaminas, con las que trata de atravesar la noche y sus bloqueos literarios. Tras una breve y fracasada vuelta a Francia, comienza a atenazarle la depresión y se registra su primer intento de suicidio. A pesar de que sigue manteniendo sus vínculos con amigos del mundo literario -Alberto Manguel, Mario Satz o César Aira- cada vez se encierra más en su propia casa. Se suceden más intentos de suicidio e ingresos en un hospital psiquiátrico de Buenos Aires. Durante un permiso de fin de semana, acaba quitándose la vida con una sobredosis de seconal, el 25 de septiembre de 1972. Contaba 36 años.


DÍAS CONTRA EL ENSUEÑO

No querer blancos rodando

en planta movible.

No querer voces robando

semillosas arqueada aéreas.

No querer vivir mil oxígenos

nimias cruzadas al cielo.

No querer trasladar mi curva

sin encerar la hoja actual.

No querer vencer al imán

al final la alpargata se deshilacha.

No querer tocar abstractos

llegar a mi último pelo marrón.

No querer vencer colas blandas

los árboles sitúan las hojas.

No querer traer sin caos

portátiles vocablos.

("La última inocencia", 1956)

*****


Salta con la camisa en llamas

de estrella a estrella.

de sombra en sombra.

Muere de muerte lejana

la que ama al viento.

("El árbol de Diana", 1962)

*****


El poema que no digo,

el que no merezco.

Miedo de ser dos

camino del espejo:

alguien en mí dormido

me come y me bebe.

("El árbol de Diana", 1962)

*****


POEMA

 

Tú eliges el lugar de la herida

En donde hablamos nuestro silencio.

Tú haces de mi vida

Esta ceremonia demasiado pura.

("Los trabajos y las noches", 1965)

*****


PRIVILEGIO

 

I

Ya perdido el nombre que me llamaba

Su rostro rueda por mí

Como el sonido del agua en la noche,

Del agua cayendo en el agua.

Y es su sonrisa la última sobreviviente,

No mi memoria.

 

II

El más hermoso

En la noche de los que se van,

Oh deseado,

Es sin fin tu no volver,

Sombra tú hasta el día de los días.

 ("La extracción de la piedra de la locura", 1968)


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