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Paul Celan — Fuga de la muerte (Efímeros y breves 113)

 


Se deja aquí, junto con una breve reseña biográfica de Paul Celan, uno de los poemas más celebres del siglo XX; también de los más dramáticos: se convirtió en una de las obras más importantes sobre el tema del holocausto. Con una estructura polifónica basada en la fuga, el poema adquiere su textura repitiendo y variando diversos motivos y utilizando imágenes paradójicas: “negra leche del alba” o “tumba del aire”. Pero este gran hito que supuso para la poesía del siglo XX el poema “Fuga de la muerte” fue motivo de disgusto para el propio Celan, muy crítico con el hecho de que el poema sólo fuera estudiado  desde el punto de vista formal (compuesto como una estructura musical imitando una “fuga”) y que veía como su denuncia de la barbarie alemana era celebrada en las escuelas por maestros y estudiantes como un mero instrumento de reconciliación. La traducción se le debe a José Luis Reina Palazón. Otros poemas de Paul Celan pueden leerse aquí, en este mismo blog:


FUGA DE LA MUERTE

 

Negra leche del alba la bebemos de tarde

la bebemos a mediodía de mañana la bebemos de noche

bebemos y bebemos

cavamos una fosa en los aires no se yace allí estrecho

Vive un hombre en la casa que juega con las serpientes que escribe

que escribe al oscurecer a Alemania tu pelo de oro Margarete

lo escribe y sale de la casa y brillan las estrellas silba a sus mastines

silba a sus judíos hace cavar una fosa en la tierra

nos ordena tocad a danzar

 

 

Negra leche del alba te bebemos de nochete bebemos de mañana a mediodía te bebemos de tarde

bebemos y bebemos

Vive un hombre en la casa que juega con las serpiente que escribe

que escribe al oscurecer a Alemania tu pelo de oro Margarete

Tu pelo de ceniza Sulamit cavamos una fosa en los aires no se yace allí estrecho

 

Grita hincad los unos más hondo en la tierra los otros cantad y tocad

agarra el hierro del cinto lo blande son sus ojos azules

hincad los unos más hondo las palas los otros seguid tocando a danzar

 

Negra leche del alba te bebemos de noche

te bebemos a mediodía de mañana te bebemos de tarde

bebemos y bebemos

vive un hombre en la casa tu pelo de oro Margarete

tu pelo de ceniza Sulamit juega con las serpientes

 

Grita que suerte más dulce la muerte la muerte es un maestro Alemán

grita más oscuro el tañido de los violines así subiréis como humo en el aire

así tendréis una fosa en las nubes no se yace allí estrecho

 

Negra leche del alba te bebemos de noche

te bebemos al mediodía la muerte es un Maestro Alemán

te bebemos de tarde y mañana bebemos y bebemos

la muerte es un Maestro Alemán su ojo es azul

él te alcanza con bala de plomo su blanco eres tú

vive un hombre en la casa tu pelo de oro Margarete

azuza sus mastines a nosotros nos regala una fosa en el aire

juega con las serpientes y sueña la muerte es un Maestro Alemán

 

tu pelo de oro Margarete

tu pelo de ceniza Sulamit

 

 

LA ARENA DE LAS URNAS

 

Verde de moho es la casa del olvido,

Ante cada una de las puertas al viento azulea tu juglar decapitado.

Él te toca el tambor de musgo y amargo vello de pubis;

con supurante dedo del pie pinta tu ceja en la arena.

Más larga la dibuja que ella era, y el rojo de tu labio.

Tú llenas aquí las urnas y nutres tu corazón.

 

 

LOS AÑOS DE TI A MÍ

 

De nuevo se ondula tu cabello cuando lloro. Con el azul de tus ojos

cubres la mesa de nuestro amor: un lecho entre verano y otoño.

Bebemos lo criado por alguien que no era yo, ni tú, ni un tercero:

saboreamos algo vacío y último.

 

Nos vemos en los espejos del mar profundo y nos pasamos más deprisa las viandas:

la noche es la noche, comienza con la mañana,

me tiende junto a ti.

 

 

Paul Celan nació en 1920 en Czernowitz, en la región de Bucovina, que tras el desmembramiento del imperio hungaro, en 1918, pasó a formar parte de Rumanía. Recibió educación en lengua alemana y rumana, y durante un tiempo estudió en una escuela hebrea. Su vida y su poesía van a quedar marcadas por las consecuencias de la invasión de la URSS por parte de Hitler. A mediados de 1941, sus padres fueron deportados a un campo de concentración ucraniano mientras el poeta salvaba la vida escondiéndose en una fábrica de cosméticos. La muerte del padre por tifus bajo las malas condiciones del campo, y la de la madre por un balazo en la nuca, sumieron al poeta en un complejo de culpa que dejó huella en su poesía.  En 1947, después de haber trabajado en un hospital psiquiátrico y de iniciarse en la poesía bajo el influjo de Rilke, vuelve a Paris -había estudiado medicina en 1938- para trabajar como profesor de literatura alemana en la École Normale Supériore, puesto en el que continuó hasta su muerte. En 1952 se casa con una francesa católica de pasado aristocrático, comienza a traducir a Cioran y a Cocteau, a la vez que publica “Amapola y memoria”. En 1953 la publicación de su libro “De umbral en umbral” va a estar presidida por la muerte de su hijo  recien nacido. Tras escribir “La Reja del Lenguaje”, entra en contacto con la poesía de Mandelstam, cuya influencia -el poema como diálogo- va a incorporar en su cuarto libro “La rosa de nadie”. En 1962 Celan sufre una crisis aguda depresiva especialmente motivada por la acusación de plagio que lanzó contra él la viuda del poeta Yvan Goll, a quien había traducido años atrás. Esta crisis se va a agravar en 1965 hasta el punto de que tiene que ser internado en una clínica a las afueras de París, coincidiendo con la escritura de su libro “Soles filamentos”. A partir de esta fecha sus ingresos hospitalarios se hacen frecuentes y su poesía se vuelve más críptica. La agudización de su enfermedad obliga a Celan a separarse en 1967 de su familia durante una temporada e irse a vivir a una habitación alquilada. Un amigo que fue a visitarle por esas fechas se encontró a un Celan “profundamente alterado, prematuramente envejecido, taciturno y hosco”, que se quejaba continuamente de que habían hecho experimentos con su persona mediante un tratamiento que incluía medicamentos y electroshock.  En 1970 le escribió a su amante israelí: “Para curarme me han destrozado”. Henri Michaux, que lo conoció durante esta época, escribió al respecto: “La cura que la escritura le proporcionaba no era suficiente, no ha sido suficiente. Saltos en balde. Siempre en la sala de los gritos, apretujado en los instrumentos de tortura. Cada vez, un cielo de tinta. Cada día trae finalmente su golpe”. El 20 de abril de 1970 saltó desde el puente Mirabeau a las aguas del Sena. Durante los años finales habían sido de gran importancia para Celan el conocimiento de la obra de Gershom Scholem -la totalidad de la creación es un texto en el lenguaje divino- y la visita que durante el verano de 1967 hiciera al filósofo Martin Heidegger en su refugio de la selva negra, cuyo encuentro ocasionó el poema titulado “Todnauberg”. Según Lacoue-Labarthe, la poesia de Celan es “en su totalidad, un diálogo con el pensamiento de Heidegger”. Para Coetzee, sin embargo,  el gran logro de Celan es haber insertado en la alta cultura alemana y en el idioma alemán “la memoria de un pasado judaico que una línea de pensadores alemanes culminada con Heidegger había tratado de obliterar”. 


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