Se deja aquí, junto con una breve
reseña biográfica de Paul Celan, uno de los poemas más celebres del siglo XX; también de los
más dramáticos: se convirtió en una de las obras más importantes
sobre el tema del holocausto. Con una estructura polifónica basada en la fuga,
el poema adquiere su textura repitiendo y variando diversos motivos y utilizando
imágenes paradójicas: “negra leche del alba” o “tumba del aire”. Pero este gran hito que supuso para
la poesía del siglo XX el poema “Fuga de la muerte” fue motivo de disgusto para
el propio Celan, muy crítico con el hecho de que el poema sólo fuera
estudiado desde el punto de vista formal
(compuesto como una estructura musical imitando una “fuga”) y que veía como su
denuncia de la barbarie alemana era celebrada en las escuelas por maestros y
estudiantes como un mero instrumento de reconciliación. La traducción se le
debe a José Luis Reina Palazón.
FUGA DE LA MUERTE
Negra leche
del alba la bebemos de tarde
la bebemos a
mediodía de mañana la bebemos de noche
bebemos y
bebemos
cavamos una
fosa en los aires no se yace allí estrecho
Vive un
hombre en la casa que juega con las serpientes que escribe
que escribe
al oscurecer a Alemania tu pelo de oro Margarete
lo escribe y
sale de la casa y brillan las estrellas silba a sus mastines
silba a sus
judíos hace cavar una fosa en la tierra
nos ordena
tocad a danzar
Negra leche
del alba te bebemos de nochete bebemos de mañana a mediodía te bebemos de tarde
bebemos y
bebemos
Vive un
hombre en la casa que juega con las serpiente que escribe
que escribe
al oscurecer a Alemania tu pelo de oro Margarete
Tu pelo de
ceniza Sulamit cavamos una fosa en los aires no se yace allí estrecho
Grita hincad
los unos más hondo en la tierra los otros cantad y tocad
agarra el
hierro del cinto lo blande son sus ojos azules
hincad los
unos más hondo las palas los otros seguid tocando a danzar
Negra leche
del alba te bebemos de noche
te bebemos a
mediodía de mañana te bebemos de tarde
bebemos y
bebemos
vive un
hombre en la casa tu pelo de oro Margarete
tu pelo de
ceniza Sulamit juega con las serpientes
Grita que
suerte más dulce la muerte la muerte es un maestro Alemán
grita más
oscuro el tañido de los violines así subiréis como humo en el aire
así tendréis
una fosa en las nubes no se yace allí estrecho
Negra leche
del alba te bebemos de noche
te bebemos
al mediodía la muerte es un Maestro Alemán
te bebemos
de tarde y mañana bebemos y bebemos
la muerte es
un Maestro Alemán su ojo es azul
él te
alcanza con bala de plomo su blanco eres tú
vive un
hombre en la casa tu pelo de oro Margarete
azuza sus
mastines a nosotros nos regala una fosa en el aire
juega con
las serpientes y sueña la muerte es un Maestro Alemán
tu pelo de
oro Margarete
tu pelo de
ceniza Sulamit
LA ARENA DE
LAS URNAS
Verde de
moho es la casa del olvido,
Ante cada
una de las puertas al viento azulea tu juglar decapitado.
Él te toca
el tambor de musgo y amargo vello de pubis;
con
supurante dedo del pie pinta tu ceja en la arena.
Más larga la
dibuja que ella era, y el rojo de tu labio.
Tú llenas
aquí las urnas y nutres tu corazón.
LOS AÑOS DE
TI A MÍ
De nuevo se
ondula tu cabello cuando lloro. Con el azul de tus ojos
cubres la
mesa de nuestro amor: un lecho entre verano y otoño.
Bebemos lo
criado por alguien que no era yo, ni tú, ni un tercero:
saboreamos
algo vacío y último.
Nos vemos en
los espejos del mar profundo y nos pasamos más deprisa las viandas:
la noche es
la noche, comienza con la mañana,
me tiende
junto a ti.
Paul Celan nació en 1920 en
Czernowitz, en la región de Bucovina, que tras el desmembramiento del imperio
hungaro, en 1918, pasó a formar parte de Rumanía. Recibió educación en lengua
alemana y rumana, y durante un tiempo estudió en una escuela hebrea. Su vida y
su poesía van a quedar marcadas por las consecuencias de la invasión de la URSS
por parte de Hitler. A mediados de 1941, sus padres fueron deportados a un
campo de concentración ucraniano mientras el poeta salvaba la vida
escondiéndose en una fábrica de cosméticos. La muerte del padre por tifus bajo
las malas condiciones del campo, y la de la madre por un balazo en la nuca,
sumieron al poeta en un complejo de culpa que dejó huella en su poesía. En 1947, después de haber trabajado en un
hospital psiquiátrico y de iniciarse en la poesía bajo el influjo de Rilke,
vuelve a Paris -había estudiado medicina en 1938- para trabajar como profesor
de literatura alemana en la École Normale Supériore, puesto en el que continuó
hasta su muerte. En 1952 se casa con una francesa católica de pasado
aristocrático, comienza a traducir a Cioran y a Cocteau, a la vez que publica
“Amapola y memoria”. En 1953 la publicación de su libro “De umbral en umbral”
va a estar presidida por la muerte de su hijo
recien nacido. Tras escribir “La Reja del Lenguaje”, entra en contacto
con la poesía de Mandelstam, cuya influencia -el poema como diálogo- va a
incorporar en su cuarto libro “La rosa de nadie”. En 1962 Celan sufre una
crisis aguda depresiva especialmente motivada por la acusación de plagio que
lanzó contra él la viuda del poeta Yvan Goll, a quien había traducido años
atrás. Esta crisis se va a agravar en 1965 hasta el punto de que tiene que ser
internado en una clínica a las afueras de París, coincidiendo con la escritura
de su libro “Soles filamentos”. A partir de esta fecha sus ingresos
hospitalarios se hacen frecuentes y su poesía se vuelve más críptica. La
agudización de su enfermedad obliga a Celan a separarse en 1967 de su familia
durante una temporada e irse a vivir a una habitación alquilada. Un amigo que
fue a visitarle por esas fechas se encontró a un Celan “profundamente alterado,
prematuramente envejecido, taciturno y hosco”, que se quejaba continuamente de
que habían hecho experimentos con su persona mediante un tratamiento que
incluía medicamentos y electroshock. En
1970 le escribió a su amante israelí: “Para curarme me han destrozado”. Henri
Michaux, que lo conoció durante esta época, escribió al respecto: “La cura que
la escritura le proporcionaba no era suficiente, no ha sido suficiente. Saltos
en balde. Siempre en la sala de los gritos, apretujado en los instrumentos de
tortura. Cada vez, un cielo de tinta. Cada día trae finalmente su golpe”. El 20
de abril de 1970 saltó desde el puente Mirabeau a las aguas del Sena. Durante
los años finales habían sido de gran importancia para Celan el conocimiento de
la obra de Gershom Scholem -la totalidad de la creación es un texto en el
lenguaje divino- y la visita que durante el verano de 1967 hiciera al filósofo
Martin Heidegger en su refugio de la selva negra, cuyo encuentro ocasionó el
poema titulado “Todnauberg”. Según Lacoue-Labarthe, la poesia de Celan es “en
su totalidad, un diálogo con el pensamiento de Heidegger”. Para Coetzee, sin
embargo, el gran logro de Celan es haber
insertado en la alta cultura alemana y en el idioma alemán “la memoria de un
pasado judaico que una línea de pensadores alemanes culminada con Heidegger
había tratado de obliterar”.
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